Existe un pequeño rango de coincidencias afortunadas sucesivas a las que la costumbre de la gente ha nombrado suerte. Existe también lo contrario, se le llama infortunio, pues bien, lo que narraré a continuación lo hago en modo de ejercicio, para saber de una vez por todas si le puedo llamar suerte, infortunio o quizás una “cosa” más de la vida (son cosas de la vida, jajaja odio un poco esa expresión).
Caminaba yo –ya no recuerdo para qué ni por qué- por un conocido parque casi en el centro de Miraflores durante la media tarde (¿media tarde?) de un día soleado, iba como nunca con lentes oscuros ya que odio hacer muecas cuando camino de cara al sol y me han dicho que no frunza (aun más) el ceño; cuando me encontré la siguiente escena:
Mariana, mi ex, estaba sentada en una de las tantas bancas de ese parque con una amiga. Rara vez me detengo a saludar a alguien que no sea muy cercano a mí, menos me detendría a saludar a una ex mía, más por cortesía –aunque suene loco- que por otra cosa. Y cuando estaba por pasar frente a ellas, pero como a 20 metros, me di cuenta de que esa ‘amiga’ no era nada más y nada menos que Lía (sí puta madre, Lía, otra ex).
La historia no es rara, estuve con Mariana al poco tiempo de terminar con Lía, porque de una u otra manera me recordaba a ella, sobre todo por sus grandes ojos negros como de gato en noche de luna llena (debe ser raro haberme topado con dos chicas de las mismas características oculares).
El hecho es que estaban allí, las dos, compartiendo una banca de parque, ellas, juntas, podría haber caído una nave extraterrestre y decirme que una linterna púrpura me había elegido como el sucesor de un dictador intergaláctico y que tendría los poderes de todos los dioses de la mitología griega pero no me hubiera causado ni una milésima parte de la sorpresa que me causó esa escena ¿Cómo rayos podían haberse conocido? Si a una la conocí en el inglés y a la otra me la había presentado la prima de la amiga de una tía por parte de papá porque se había mudado recientemente. En ese momento pensé que la frase “Lima es un pañuelo” era una reverenda patada en las gónadas para mí.
Luego de la impresión y todos los achaques, pensé fríamente y continué mi camino, pero esa misma noche investigué, investigué ambos perfiles de facebook (vamos, el facebook es un arma del espionaje tan efectiva que la mayoría de gente no sabe que es un arma) desde la cuenta de una fiel amiga mía que las había agregado a ambas (a cada una en su tiempo) para confraternizar.
Lo que conseguí me resultó sumamente genial, ellas se habían contactado por ‘Face’ debido al aburrimiento de Mariana que vio a Lía en los amigos en común de esta amiga mía antes mencionada y la había agregado, casualmente Lía estaba conectada en ese preciso momento y “Click” sí, hicieron click y comenzó todo, después de varios mensajes en el muro de una a la otra, quedaron en verse y yo había sido testigo de una de esas tantas reuniones.
¿Es genial no? Es genial, pues sé que ellas me recuerdan y recuerdan todas las cosas que pasaron conmigo al ver los ojos de la otra, sé que al una ver los labios de la otra ellas piensan que mis labios alguna vez estuvieron ahí, sé que se han quejado entre ellas, seguramente, de que no me gusta conversar después del sexo y que me quedo dormido durante algunos minutos para luego pedir “una más” con voz de niño, yo lo sé, sé que son amigas porque tienen algo en común que no es ese pequeño link, soy yo, sé que cuando están juntas me extrañan juntas, sé que cuando una contacta a la otra está tratando de contactarme a mí, sé que han puesto un pedazo de mí una en la otra y viceversa sé que cuando se escriben “Quiero verteeeeeeeeeee!!!” es porque en realidad quieren verme a mí… ¿O quizás no?
La verdad, no lo sé, y la verdad no me importa, ambas no fueron nada, solo un producto de mi aburrimiento, ahora juego Rock band para no aburrirme y cuando me canso de tocar la batería, pues toco la guitarra y todo bien, la batería no siente celos, y para el sexo están mis fieles amigas que me prestan su facebook para hacer investigaciones estúpidas… y todo bien.
Mostrando entradas con la etiqueta mujeres. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mujeres. Mostrar todas las entradas
sábado, 23 de julio de 2011
Ex-trañas Coincidencias
Etiquetas:
coincidencias,
cosillas,
ex's,
historias,
mujeres,
relaciones,
sexo,
tonterías
sábado, 9 de julio de 2011
¿Quién quiere ser millonariA?
Si hay algo que de veras me encabrona es no entender algo, es frustrante, creo que no soy el único en el mundo que se siente de esa forma cuando no encuentra la respuesta, es inherente al hombre el interés por saber nuevas cosas por más tontas que a los demás les paresca. Y bien, eso me trae al pensamiento que hoy no me deja dormir siendo ya las 2 y 45 a.m. (es raro citar la hora, a veces he escrito más tarde).
Si hay algo que de veras, en serio, muy enserio no entiendo es el porqué de ciertas personas por darse un valor a sí mismos(as), me explico: estaba yo tranquilamente tratando de escuchar el partido Perú contra México, en el carro de camino a casa, cuando dos señoritas, muy pulcras ellas, irrumpieron con mi tranquilidad para sentarse en el asiento que quedaba justo atrás de donde yo iba, irrumpieron no con griterío, pero sí con una conversación que... Osea yo sé que son así, lo he visto, juro que lo he visto no tendría que ser nada nuevo, sorprendente para mí... es lo de todos los días ¿no? El mundo se maneja así. Pero aun así es algo perturbador. Retomaré: la conversación de estas dos jóvenes giraba en torno a sus relaciones (amm...) sentimentales por así decirlo, la primera alardeaba (no era otra cosa más que eso) de sus últimas adquisiciones electrónicas, una laptop (no diré la marca) cuyo procesador es el que yo quiero (no te molestes oh! mi linda core2 duo, yo te quiero mucho hemos pasado muchas cosas juntos, pero ya te me haces algo inútil) i7. ¡Una i7! -dije yo- una genialísima i7, bueno le había costado nada menos que, ¿alguien se imagina? ¿no? pues bueh... una buena 'mamada' -en buen criollo- de cuando en vez a su queridísimo novio. Quedé helado, el iceberg que hundió al titanic era una centésima de gélido que mi sangre en ese momento... el gol de Paolo Guerrero no fue suficiente como para hacerme volver a mis casillas.
Ahh... si yo tuviese a alguien a quién hacerle ese favor y que me diera una i7, juro que no lo haría!! la puta madre!! Quisiera saber que si alguien me da algo es por pura gracia, por puro cariño, y no por puro reconocimiento, casi puedo ver lo que decía la tarjeta de esa laptop toda envuelta en papel de regalo de Saga o Ripley: "Para mi garganta profunda favorita, con amor PANCHO <3"
Es totalmente inconcebible, inadmisible este tipo de comportamiento, como, de la misma forma, sería inadmisible que alguien se sienta condicionado a conceder los deseos de otra persona solamente porque esta le brinda el apoyo material tan anhelado (por muchos).
Lo peor de todo, es que hablaban en serio, pero siempre con las hipócritas risuelas que tratan siempre de ocultar la verdadera magnitud del asunto.
Ya me imagino a la otra chica, imagino lo que podía estar pensando mientras reía: "maltida zorra, yo hago eso y más, y lo único que he conseguido es un pollo a la brasa cada 30 días y ni siquiera de Pardos"
Lástima, lástima, lástima... nos estamos degradando, y mucho.
P.D. Sigo sin entender...
Si hay algo que de veras, en serio, muy enserio no entiendo es el porqué de ciertas personas por darse un valor a sí mismos(as), me explico: estaba yo tranquilamente tratando de escuchar el partido Perú contra México, en el carro de camino a casa, cuando dos señoritas, muy pulcras ellas, irrumpieron con mi tranquilidad para sentarse en el asiento que quedaba justo atrás de donde yo iba, irrumpieron no con griterío, pero sí con una conversación que... Osea yo sé que son así, lo he visto, juro que lo he visto no tendría que ser nada nuevo, sorprendente para mí... es lo de todos los días ¿no? El mundo se maneja así. Pero aun así es algo perturbador. Retomaré: la conversación de estas dos jóvenes giraba en torno a sus relaciones (amm...) sentimentales por así decirlo, la primera alardeaba (no era otra cosa más que eso) de sus últimas adquisiciones electrónicas, una laptop (no diré la marca) cuyo procesador es el que yo quiero (no te molestes oh! mi linda core2 duo, yo te quiero mucho hemos pasado muchas cosas juntos, pero ya te me haces algo inútil) i7. ¡Una i7! -dije yo- una genialísima i7, bueno le había costado nada menos que, ¿alguien se imagina? ¿no? pues bueh... una buena 'mamada' -en buen criollo- de cuando en vez a su queridísimo novio. Quedé helado, el iceberg que hundió al titanic era una centésima de gélido que mi sangre en ese momento... el gol de Paolo Guerrero no fue suficiente como para hacerme volver a mis casillas.
Ahh... si yo tuviese a alguien a quién hacerle ese favor y que me diera una i7, juro que no lo haría!! la puta madre!! Quisiera saber que si alguien me da algo es por pura gracia, por puro cariño, y no por puro reconocimiento, casi puedo ver lo que decía la tarjeta de esa laptop toda envuelta en papel de regalo de Saga o Ripley: "Para mi garganta profunda favorita, con amor PANCHO <3"
Es totalmente inconcebible, inadmisible este tipo de comportamiento, como, de la misma forma, sería inadmisible que alguien se sienta condicionado a conceder los deseos de otra persona solamente porque esta le brinda el apoyo material tan anhelado (por muchos).
Lo peor de todo, es que hablaban en serio, pero siempre con las hipócritas risuelas que tratan siempre de ocultar la verdadera magnitud del asunto.
Ya me imagino a la otra chica, imagino lo que podía estar pensando mientras reía: "maltida zorra, yo hago eso y más, y lo único que he conseguido es un pollo a la brasa cada 30 días y ni siquiera de Pardos"
Lástima, lástima, lástima... nos estamos degradando, y mucho.
P.D. Sigo sin entender...
Etiquetas:
cosillas,
dudas,
el día a día,
mujeres,
quejas,
relaciones,
sexo
martes, 5 de julio de 2011
Primera última vez
La razón: y todo sea por la causa…
Yo recuerdo, de pequeño, haber sido testigo de las vicisitudes de aquel tipejo. ¡Qué escoria! –dije cuando fui más acertado en cuanto a relacionarse- la lealtad y la honra es todo lo que tenemos en este lugar donde todo nos es despojado por maldad pura.
Luego… lo fui entendiendo.
Era tarde y nuestras almas jóvenes pedían a gritos un trago, a veces por necesidad, a veces por saber que era la única escapatoria a nuestra inhibición y poder disfrutar del mejor sexo sin compromiso del mundo. Muchos condenarían el tener este tipo de encuentros –sobre todo si es con la sobrina de tu padre- yo también lo hice, las cinco primeras veces, luego simplemente lo vi como tener todo lo que quiero, sin pasar por todo lo que no.
Fue en ese día, en que nuevamente nos embriagamos, yo porque ganas no me faltaban y supuse que a ella tampoco –ya que fue quien lo propuso-, donde me dijo que se había enamorado y que no podía seguir teniendo este tipo de relación ahora que tenía pareja, sí, igual lo hicimos ese día, era obviamente sexo de despedida. Quedé entristecido: yo debía seguir sus pasos, conseguir a alguien “estable”, seguir mi vida, salir de secundaria con la frente en alto y bien borracho de la fiesta de promoción.
En fin, lo hice, y estuvo bien –debo admitir- me di cuenta que “todo lo que quería” no era todo lo que quería y con el tiempo me fui adaptando. Puede ser que mi error, el único –resalto-, fue haberme fijado en alguien cuyo aspecto era el mismo que el de mi –ya casada- prima.
Debo admitir que no era suficiente, era vacío. ¿Alguna vez has sentido que el valor que te dan es inferior al tuyo?
Supongo que la suma de todo mi descontento marital, junto con su intolerancia y su vanidad me llevaron al mismo lugar en donde solía beber. Lo hice durante varios meses cada vez que su descontento me llevaba a sentirme menos hombre y más jumento, jamás pensé que encontraría ahí a mi juvenil amante, triste, qué digo triste: destrozada –El abandono es algo que algunas mujeres no soportan- ella también era “aparentemente insuficiente para él” (Todo por no dejarse coger por el ‘lado B’).
Regresé a casa, a mis cosas, era bueno verla, era malo que estuviera separada después de que su boda –en donde vomité detrás del buffet- resultara tan costosa, pero era algo para olvidar, la boda de mi hermano estaba siendo preparada y prometía ser el acontecimiento del año en la familia, debido a que era el último en casarse de todos de los de nuestra “generación” y daba la apariencia de nunca haber tenido la intención de hacerlo.
Ahí la volví a ver, parecía que el tiempo no había pasado, me remonté a la época en donde me sentía completamente vil –pero complacido- al estar sobre ella, y se lo propuse luego de haber bebido 2, 3, 4 rondas de whisky y otros licores que se servían.
- ¿Y tú mujer?
- Al diablo, a ella solo le importa el status. Con tal que le siga pagando la tarjeta no le importa a quién me coja.
- Entonces ¿A dónde?
Rumbo a su casa, no cruzamos palabras, ambos meditábamos (al menos yo lo hacía) lo que estaba a punto de pasar “Es raro ¿Está bien? Al final, no había que ser un genio en física nuclear para entender (y estoy seguro de que ellos no lo advertirían) que la madre de mi hijo (por no decir la trillada: “mi mujer”) no sentía nada por mí, mas sí por mi dinero –que tanto no era, pero poco tampoco- así que no era traición a sus sentimientos, tal vez sí al juramento que hice y tal vez arremetía contra el código civil, pero para mí el juramento que se hace es a partir de la otra persona: yo puedo cuidar mi palabra, pero ante alguien que la merezca, y aunque ella lo mereció en ese momento (o quizá nunca lo mereció en realidad) la “ella” de ahora no merecía ni un ápice de mi palabra.
Llegamos, al fin -pensé- el camino desde el club donde se realizaba la recepción hasta su casa, a pesar de quedar a pocos kilómetros por la carretera, se me hizo como dos viajes a China en triciclo. No nos dijimos nada hasta yacer en su cama –la que había compartido hace 3 meses con su aún esposo- y eso es una expresión, lo único que dijimos una vez que estuve adentro fue: “te extrañé demasiado”. Lo que pasó esa tarde/noche, me pareció de lo más real y excitante no solo porque se la metí como si no hubiera follado en años, como si no hubiera visto mujer por haber estado atrapado en una isla, sino por el hecho de estar ahí con ella. No fui el único en sentirme así, quizá no era tanto por no tener sexo, sino por no habernos tenido en mucho tiempo.
Después de la segunda vez, estaba exhausto pero quería continuar, sin duda ya no éramos los adolescentes lascivos de antaño, sin embargo, cuando comenzó a succionármela y a pasar su lengua por mi glande tuve como una inyección de vigor y continuamos, ni las putas que me tiraba en los night clubs que frecuenté en los viajes me hacían ‘llegar’ tanto.
Al finalizar, continuó el silencio, dormimos juntos por primera vez, ya como ‘adultos’(odio esta palabrita)…
Nos sacamos de nuestra miseria durante todo ese tiempo, pero son situaciones que solamente pueden ocurrir tras una serie de inciertos y aleatorios lazos de tiempo, esa fiesta también era especial pues se podía tomar también como mi despedida en una semana me voy, la central que se ubica en Nicaragua perdió un jefe de ventas y a diferencia de cómo se manejan las cosas aquí (amistad y dedocracia, es decir ‘vara’) se hizo un examen y gracias a todo el tiempo libre que tuve pude quedar primero en aptitud y calificación, creo que será la mejor semana en años que tendré pero tal vez la última, como sea, las últimas veces se disfrutan más.
Yo recuerdo, de pequeño, haber sido testigo de las vicisitudes de aquel tipejo. ¡Qué escoria! –dije cuando fui más acertado en cuanto a relacionarse- la lealtad y la honra es todo lo que tenemos en este lugar donde todo nos es despojado por maldad pura.
Luego… lo fui entendiendo.
Era tarde y nuestras almas jóvenes pedían a gritos un trago, a veces por necesidad, a veces por saber que era la única escapatoria a nuestra inhibición y poder disfrutar del mejor sexo sin compromiso del mundo. Muchos condenarían el tener este tipo de encuentros –sobre todo si es con la sobrina de tu padre- yo también lo hice, las cinco primeras veces, luego simplemente lo vi como tener todo lo que quiero, sin pasar por todo lo que no.
Fue en ese día, en que nuevamente nos embriagamos, yo porque ganas no me faltaban y supuse que a ella tampoco –ya que fue quien lo propuso-, donde me dijo que se había enamorado y que no podía seguir teniendo este tipo de relación ahora que tenía pareja, sí, igual lo hicimos ese día, era obviamente sexo de despedida. Quedé entristecido: yo debía seguir sus pasos, conseguir a alguien “estable”, seguir mi vida, salir de secundaria con la frente en alto y bien borracho de la fiesta de promoción.
En fin, lo hice, y estuvo bien –debo admitir- me di cuenta que “todo lo que quería” no era todo lo que quería y con el tiempo me fui adaptando. Puede ser que mi error, el único –resalto-, fue haberme fijado en alguien cuyo aspecto era el mismo que el de mi –ya casada- prima.
Debo admitir que no era suficiente, era vacío. ¿Alguna vez has sentido que el valor que te dan es inferior al tuyo?
Supongo que la suma de todo mi descontento marital, junto con su intolerancia y su vanidad me llevaron al mismo lugar en donde solía beber. Lo hice durante varios meses cada vez que su descontento me llevaba a sentirme menos hombre y más jumento, jamás pensé que encontraría ahí a mi juvenil amante, triste, qué digo triste: destrozada –El abandono es algo que algunas mujeres no soportan- ella también era “aparentemente insuficiente para él” (Todo por no dejarse coger por el ‘lado B’).
Regresé a casa, a mis cosas, era bueno verla, era malo que estuviera separada después de que su boda –en donde vomité detrás del buffet- resultara tan costosa, pero era algo para olvidar, la boda de mi hermano estaba siendo preparada y prometía ser el acontecimiento del año en la familia, debido a que era el último en casarse de todos de los de nuestra “generación” y daba la apariencia de nunca haber tenido la intención de hacerlo.
Ahí la volví a ver, parecía que el tiempo no había pasado, me remonté a la época en donde me sentía completamente vil –pero complacido- al estar sobre ella, y se lo propuse luego de haber bebido 2, 3, 4 rondas de whisky y otros licores que se servían.
- ¿Y tú mujer?
- Al diablo, a ella solo le importa el status. Con tal que le siga pagando la tarjeta no le importa a quién me coja.
- Entonces ¿A dónde?
Rumbo a su casa, no cruzamos palabras, ambos meditábamos (al menos yo lo hacía) lo que estaba a punto de pasar “Es raro ¿Está bien? Al final, no había que ser un genio en física nuclear para entender (y estoy seguro de que ellos no lo advertirían) que la madre de mi hijo (por no decir la trillada: “mi mujer”) no sentía nada por mí, mas sí por mi dinero –que tanto no era, pero poco tampoco- así que no era traición a sus sentimientos, tal vez sí al juramento que hice y tal vez arremetía contra el código civil, pero para mí el juramento que se hace es a partir de la otra persona: yo puedo cuidar mi palabra, pero ante alguien que la merezca, y aunque ella lo mereció en ese momento (o quizá nunca lo mereció en realidad) la “ella” de ahora no merecía ni un ápice de mi palabra.
Llegamos, al fin -pensé- el camino desde el club donde se realizaba la recepción hasta su casa, a pesar de quedar a pocos kilómetros por la carretera, se me hizo como dos viajes a China en triciclo. No nos dijimos nada hasta yacer en su cama –la que había compartido hace 3 meses con su aún esposo- y eso es una expresión, lo único que dijimos una vez que estuve adentro fue: “te extrañé demasiado”. Lo que pasó esa tarde/noche, me pareció de lo más real y excitante no solo porque se la metí como si no hubiera follado en años, como si no hubiera visto mujer por haber estado atrapado en una isla, sino por el hecho de estar ahí con ella. No fui el único en sentirme así, quizá no era tanto por no tener sexo, sino por no habernos tenido en mucho tiempo.
Después de la segunda vez, estaba exhausto pero quería continuar, sin duda ya no éramos los adolescentes lascivos de antaño, sin embargo, cuando comenzó a succionármela y a pasar su lengua por mi glande tuve como una inyección de vigor y continuamos, ni las putas que me tiraba en los night clubs que frecuenté en los viajes me hacían ‘llegar’ tanto.
Al finalizar, continuó el silencio, dormimos juntos por primera vez, ya como ‘adultos’(odio esta palabrita)…
Nos sacamos de nuestra miseria durante todo ese tiempo, pero son situaciones que solamente pueden ocurrir tras una serie de inciertos y aleatorios lazos de tiempo, esa fiesta también era especial pues se podía tomar también como mi despedida en una semana me voy, la central que se ubica en Nicaragua perdió un jefe de ventas y a diferencia de cómo se manejan las cosas aquí (amistad y dedocracia, es decir ‘vara’) se hizo un examen y gracias a todo el tiempo libre que tuve pude quedar primero en aptitud y calificación, creo que será la mejor semana en años que tendré pero tal vez la última, como sea, las últimas veces se disfrutan más.
martes, 7 de junio de 2011
Te creeré cada vez que mientas...
-Post encontrado, de un antigüo blog, en donde participé.-
Todavía guardo el boleto del viaje que dimos juntos al infinito, hoy lo hallé mientras buscaba con qué tapar mi desnudez.
Conservo aún el beso y la despedida de lo que fue la última vez que nos vimos, esos los tenía una extraña que se convirtió en amiga mía al poco tiempo.
No es mi intención convertir cada situación en algo para contar, mas aun creo, tengo por fin la determinación de hacer los descargos correspondientes, pero ante cualquier otra situación, para recordarme a mí mismo lo que me llevó a pronunciar ciertas frases y actuar de forma azarosa.
La imagen tuya que mejor recuerdo es tu cuerpo de espaldas al mío, en el carmesí poniente, colocándose sus prendas lentamente como incitándome a la hazaña de hacerte olvidarlo al fin.
-que caudales son los que descienden de aquella duna- si soy tan solo una débil marea en el océano de tus relaciones- que axiomas puedo tomar para argumentarte lo contrario?-
No dudabas ni un segundo, nuestras fronteras era nuestras costas, nuestra maldad era nuestro aliento. Qué pues, nos trajo a tal encrucijada, mi torpeza? o tus intempestivas ansias de mí? Hasta hace algunos meses la respuesta no me era esquiva, solamente que no la buscaba.
Pero está bien, BASTA! de boberías y de seudoprudencias, yo te amé aún olvidando a esa persona que mientras más insensato me mostraba, más paciencia me tuvo. Y tú,según la perspectiva general, mostraste algo parecido a eso, no obstante seguías suplicando por migajas al “rey” de tu vasto corazón.
-Nunca la justicia se muestra como tal, mas aún termina por mostrarse-
En qué momento me atreví, temo errar al tratar de dar detalles… el único sollozo fue el mío al final, y obviamente no está en tus memorias porque no fue frente a ti…
Todavía guardo el boleto del viaje que dimos juntos al infinito, hoy lo hallé mientras buscaba con qué tapar mi desnudez.
Conservo aún el beso y la despedida de lo que fue la última vez que nos vimos, esos los tenía una extraña que se convirtió en amiga mía al poco tiempo.
No es mi intención convertir cada situación en algo para contar, mas aun creo, tengo por fin la determinación de hacer los descargos correspondientes, pero ante cualquier otra situación, para recordarme a mí mismo lo que me llevó a pronunciar ciertas frases y actuar de forma azarosa.
La imagen tuya que mejor recuerdo es tu cuerpo de espaldas al mío, en el carmesí poniente, colocándose sus prendas lentamente como incitándome a la hazaña de hacerte olvidarlo al fin.
-que caudales son los que descienden de aquella duna- si soy tan solo una débil marea en el océano de tus relaciones- que axiomas puedo tomar para argumentarte lo contrario?-
No dudabas ni un segundo, nuestras fronteras era nuestras costas, nuestra maldad era nuestro aliento. Qué pues, nos trajo a tal encrucijada, mi torpeza? o tus intempestivas ansias de mí? Hasta hace algunos meses la respuesta no me era esquiva, solamente que no la buscaba.
Pero está bien, BASTA! de boberías y de seudoprudencias, yo te amé aún olvidando a esa persona que mientras más insensato me mostraba, más paciencia me tuvo. Y tú,según la perspectiva general, mostraste algo parecido a eso, no obstante seguías suplicando por migajas al “rey” de tu vasto corazón.
-Nunca la justicia se muestra como tal, mas aún termina por mostrarse-
En qué momento me atreví, temo errar al tratar de dar detalles… el único sollozo fue el mío al final, y obviamente no está en tus memorias porque no fue frente a ti…
Etiquetas:
amor,
cosillas,
el día a día,
mujeres,
pensamientos(?),
relaciones,
sentimientos
miércoles, 16 de marzo de 2011
Te lo regalo (¡Maldita!)
Vaya, que traginoso y gratificante es mi trabajo, si bien es cierto como escritora aun no logro absolutamente nada, ni como actriz de teatro, ni como estudiante, de mesera realmente me siento "viva" como que conosco mucha gente, luego de atenderlos trato de imaginar historias acerca de ellos; partiendo de: su forma de hablarme, si vienen solos o solas, si están con alguien, si es joven o mayor, etc. Es divertido, mis notas ascienden a 5 cuadernos de 100 hojas y mis obras reconocidas: cero.
Son las 7 y media de la noche, la mesa 2 me dejó una propina que excede el 10% que aquí en Perú no es costumbre, pero gracias a Dios en el restaurant para el que trabajo acostumbran a venir extranjeros, la mesa 3 está sucia, ese niño la hizo mierda, será mejor que vaya a limpiarla... hay mucha gente, ¡y cómo no! si es sábado, el chico de la mesa 4 no deja de mirarme, es muy lindo en realidad...
Bah, otra pareja entra, espera...¡Puta madre! no es él, ni cagando... uhm... me queda la duda -achina los ojos- sí, no hay duda es él.
Doble puta madre... está con ella, ala que sorpresa, si tiene mil fotos en el facebook con ella, parece que no se separan ni un segundo... no como conmigo que lo veía 1 vez por semana, que rápido cambian sus actitudes los hombres, pero también... esta es tan simpática que hasta yo me la quiero tirar.
Maldita, es más alta que yo, más tetas, más poto... de verdad me volví una cuasi ballena -estoy gooooooooooooooorrrrrrrrrrrdaaaaaaaa- maldito rollo, y malditos pantalones 28 que ya no me quedan, se le ve muy atento con ella ¿a mí? a mi solo me tocaba así cuando quería tirar y jamás he recibido una de esas miradas suyas, tan llena de.... ¿Amor?
¡¿De verdad se está tragando todo eso?! Ok, ahora la odio de veras, puede que mi ex la trate mejor que a mí, que le hable más a ella en esta media hora que los observo que a mí en una salida entera y que esté más buena que yo, pero se traga todo eso y no engorda? maldita anoréxica, ¡enferma! eres una enferma, pero no importa yo sé que te es infiel así como conmigo, es un pendejo te lo mereces, cojuda, aunque... pucha cualquiera que te ve con él diría que ambos están demasiado compenetrados que se quieren mucho, solo han pasado 8 meses desde que ya no estamos y es el doble de cariñoso con ella que conmigo en todo el año que estuvimos juntos, entonces ¿Por qué rayos estuvo conmigo?
Osea, la conoce en la Universidad, salen, se gustan y ya ¿Así funciona?
¿En 3 meses de conocerce ya se quieren y se juran la vida? Ok, quizá exagero no se "Juran la vida" pero se nota que les va bien, al menos él no es tan frío con ella, eso es lo que realmente me llega... ¿Por qué el cambio? Solo porque es más "bonita", e inteligente y capaz y todo... (Según él) ¿Por qué? ¿Porque soy mesera?
No lo entiendo, jamás lo haré, jamás lo hice...
Le está dando de comer en la boca la torta de chocolate que pidieron, parece ser la cena perfecta, jamás tuve una así con él: cocinábamos en su casa... ahora que lo pienso ¿Le avergonzaba salir conmigo? Según él, prefería el calor y la comodidad del hogar, pero hoy están aquí en la "Incomodidad" de un restaurante que ha ganada un par de premios por sus platos y yo mirando como huevona como tiene todas esas atenciones para con ella, viendo que ella ahora ocupa mi lugar, no... ella está muy por encima del que alguna vez fue mi "lugar", ella es tratada como de la realeza... y a mí solo me daban las migajas, y no contento con eso se iba a otros lugares con otras chicas, o quizá a los mismos a los que me llevaba a mí... jamás tuvo fotos conmigo, ni siquiera una... jamás me dedicó nada, sus regalos eran fríos y se notaba que los hacía por cumplir, por verse bien... pendejo, ¿Qué te llevó a cambiar? ¿Ella?...
Me jode no haber sido yo.
*Nota aparte:
Esta es mi primera experiencia como "travesti" jajaja, es difícil encarnar el personaje de una persona del otro sexo...
Son las 7 y media de la noche, la mesa 2 me dejó una propina que excede el 10% que aquí en Perú no es costumbre, pero gracias a Dios en el restaurant para el que trabajo acostumbran a venir extranjeros, la mesa 3 está sucia, ese niño la hizo mierda, será mejor que vaya a limpiarla... hay mucha gente, ¡y cómo no! si es sábado, el chico de la mesa 4 no deja de mirarme, es muy lindo en realidad...
Bah, otra pareja entra, espera...¡Puta madre! no es él, ni cagando... uhm... me queda la duda -achina los ojos- sí, no hay duda es él.
Doble puta madre... está con ella, ala que sorpresa, si tiene mil fotos en el facebook con ella, parece que no se separan ni un segundo... no como conmigo que lo veía 1 vez por semana, que rápido cambian sus actitudes los hombres, pero también... esta es tan simpática que hasta yo me la quiero tirar.
Maldita, es más alta que yo, más tetas, más poto... de verdad me volví una cuasi ballena -estoy gooooooooooooooorrrrrrrrrrrdaaaaaaaa- maldito rollo, y malditos pantalones 28 que ya no me quedan, se le ve muy atento con ella ¿a mí? a mi solo me tocaba así cuando quería tirar y jamás he recibido una de esas miradas suyas, tan llena de.... ¿Amor?
¡¿De verdad se está tragando todo eso?! Ok, ahora la odio de veras, puede que mi ex la trate mejor que a mí, que le hable más a ella en esta media hora que los observo que a mí en una salida entera y que esté más buena que yo, pero se traga todo eso y no engorda? maldita anoréxica, ¡enferma! eres una enferma, pero no importa yo sé que te es infiel así como conmigo, es un pendejo te lo mereces, cojuda, aunque... pucha cualquiera que te ve con él diría que ambos están demasiado compenetrados que se quieren mucho, solo han pasado 8 meses desde que ya no estamos y es el doble de cariñoso con ella que conmigo en todo el año que estuvimos juntos, entonces ¿Por qué rayos estuvo conmigo?
Osea, la conoce en la Universidad, salen, se gustan y ya ¿Así funciona?
¿En 3 meses de conocerce ya se quieren y se juran la vida? Ok, quizá exagero no se "Juran la vida" pero se nota que les va bien, al menos él no es tan frío con ella, eso es lo que realmente me llega... ¿Por qué el cambio? Solo porque es más "bonita", e inteligente y capaz y todo... (Según él) ¿Por qué? ¿Porque soy mesera?
No lo entiendo, jamás lo haré, jamás lo hice...
Le está dando de comer en la boca la torta de chocolate que pidieron, parece ser la cena perfecta, jamás tuve una así con él: cocinábamos en su casa... ahora que lo pienso ¿Le avergonzaba salir conmigo? Según él, prefería el calor y la comodidad del hogar, pero hoy están aquí en la "Incomodidad" de un restaurante que ha ganada un par de premios por sus platos y yo mirando como huevona como tiene todas esas atenciones para con ella, viendo que ella ahora ocupa mi lugar, no... ella está muy por encima del que alguna vez fue mi "lugar", ella es tratada como de la realeza... y a mí solo me daban las migajas, y no contento con eso se iba a otros lugares con otras chicas, o quizá a los mismos a los que me llevaba a mí... jamás tuvo fotos conmigo, ni siquiera una... jamás me dedicó nada, sus regalos eran fríos y se notaba que los hacía por cumplir, por verse bien... pendejo, ¿Qué te llevó a cambiar? ¿Ella?...
Me jode no haber sido yo.
*Nota aparte:
Esta es mi primera experiencia como "travesti" jajaja, es difícil encarnar el personaje de una persona del otro sexo...
sábado, 19 de febrero de 2011
Medio Pendejo
Al cruzar la puerta de mi oficina solo una cosa se me vino a la cabeza, tenía los senos más redondos que en mi puta vida había conocido, de culo ni hablar, le calculé 23 años -me equivoqué- en realidad tenía 25 y estaba comenzando a practicar con el jijuna del contador (compañero mío de copas, cacería de “zorras”, entre otros). Tenía cara de sana, pero a la vez de cojuda que con un desayunito en el ‘Haití’ se impresionaba. Después de dos matrimonios muy bien terminados sabía cuando una tramposa se acercaba a mí con interés o sin interés y esta en especial, que sabía (pero no sabía) que todo el mundo la miraba cuando entraba a algún lugar, que sabía que podía tener lo que se le antojase, justo esta, ni siquiera se inmutó cuando me vio el reloj.
“Puta madre, a ti te como sí o sí, no te me escapas” pensaba mientras intercambiábamos palabras de ya ni recuerdo qué. Solo podía mirarle el par de tetas que estaban ahí, a 60 centímetros gritándome que les meta una lamida, cierre mi puerta y destruya mi escritorio con sus pechos. Por fortuna, para mí y mi posición, supe controlarme; no es sencillo ser el gerente de ventas de la transnacional que hoy por hoy controla al país, y a la vez el amado y bien recibido entre las “agencias de modelos” “Boño” Sobrenombre que me gané después de cerrar cierto nightclub para tirarme a todas las putas que estaban dentro y salir gritando borracho: “¡¡Quiero mi boño, quiero mi boño chuchatumare!!” (que quiere decir “quiero mi bono”, ese que te dan cuando cumples la meta de ventas, esta vez mi meta de polvos en una noche con todas las putas que habían dentro).
La volví a ver, era muy amigable, después de una semana ya se llevaba de putamadre con Lalo (el contador y mi pendenciero compañero). Fue después de que los vi riendo al mismo son por una broma sobre balances que no entendí un carajo –porque jamás entendí un carajo la jerga ni la materia de los contadores- que en mi cabeza sonó la alarma de “wuuuuuuuuyyyyy chucha ¿ese cabrón que gana 1/4 de lo que tú ganas se va a comer a la hembrita que tú quieres?” Está bien, entre hombres podemos ser muy patas y huevada y media, pero si de mujeres se trata, “esto es tierra de nadie, mamerto” –como alguna vez me dijo mi abuelo- así que emprendí a hacerle queco y medio, no tuve que esforzarme mucho –sin alardear, por supuesto- para que aceptara un almuerzo, eso sí, también ‘aceptó’ el pendejo de Lalo. Estuvo todo bien -para qué- para ser mi primer ‘tiro libre’ digamos que le di en el travesaño, estuvo cerca pero no tanto, sentí que su atención la tenía yo y eso me hacía sentir como un ‘chucha’ –que digo chucha, como un 'rechucha’-. Cuando Lalo se fue al baño, no sé si de picón o de meón, intercambiamos números, obviamente por razones de trabajo, que si necesitaba alguna ayuda con mis números, o que si necesitaba alguna información mía sobre las ventas, (ese tipo de pendejadas que uno se inventa cuando tiene la leche hasta el cerebro y quiere ligarse a la ‘chica nueva’) y volvimos a la conversación de fondo que eran las nuevas elecciones y por qué nuestro presidente querría contratar al Grupo 5 para tonear en palacio, en fin, salimos después de haberme empujado el mejor ‘tacu tacu’ con lomo saltado de mi vida y regresamos a la oficina sin novedad.
Es verdad, quien terminó más picón esa tarde fui yo, el hijo de mil putas de Lalo, no tenía por qué colarse, no era mi culpa que en 3 semanas solo haya conseguido sacarle un par de risas y nada más, desde cuando era tan pasivo con la presa, no me jodan que ya le importaba su esposa y sus dos universitarios hijos, la hemos hecho ‘linda’ antes, ¿Qué de malo tenía este angelito caído del cielo?¡Qué chucha! –pensé- perdió pues.
Comencé, pues, a asediarla con uno que otro mensaje de texto insinuando cosas (Sí, estoy casado por tercera vez, pero que mierda, yo puedo mantener a veinte mujeres a la vez, cojudo, ¿PUEDES TÚ?) preguntando cuando se repetía “pero sin cola”, etcétera, etcétera, hasta que se me hizo, no fue tan fácil tampoco, le pedí que me acompañara a un pequeño viaje a Colombia “estrictamente de negocios srta. Cruzado” –decía el mail- y creo que con un poco más de emoción, lo aceptó, de los trámites y justificaciones de rigor, me encargaba yo –me podía llevar al conserje si se me daba la puta gana- así que se hizo en segundos.
Una vez allá, nos divertimos como enfermos, las certificaciones eran hasta la una de la tarde, luego el tiempo nos pertenecía; cafés, bares, shows en vivo, estábamos solamente lo que demorábamos en cambiarnos en el hotel y luego hasta la madrugada, paseando por todo Bogotá, por una gentileza de la empresa –ja! carajo, hice un verso sin mucho esfuerzo-.
Fueron cuatro pequeños días, con sus respectivas noches, que no olvidaré, ella se comunicaba con su – ¿novio?- familia por las mañanas, al igual que yo y todos tranquilos. Pero no fue hasta la penúltima noche en la que yo estaba cayéndome de borracho, y ella también, que entró a mi cuarto “por error” –sí huevona y yo me chupo el dedo, uhm… mejor te chupo las tetas- y no salió sino hasta la mañana siguiente, estuvo perfecto, aunque a veces me pregunto si fue que lo soñé o lo imaginé: me da igual.
En este momento estoy esperando en la habitación de un INN miraflorino, ella está en el baño, dice que tiene un retraso, chucha ya salió, a ver a ver… Sí, positivo, dice que es mío, que con su novio no tiene nada porque recién llevan algunos meses juntos… carajo ya me la hizo, o quizá no, a ver hasta dónde llega con la huevada, o mejor debería dejar que crea que es mío, así me puedo seguir comiendo esos melones de cuando en cuando, ella no lo sabe, solo mi segunda esposa (o ex esposa): soy estéril, sí ya me hice todas esas pruebitas de mierda, no quiere decir que no tenga leche, solamente que “no pega” jajaja, carajo pero que gracioso, en fin qué se hace, así es la vida, las pendejas abundan pero para pendeja, pendejo y medio.
“Puta madre, a ti te como sí o sí, no te me escapas” pensaba mientras intercambiábamos palabras de ya ni recuerdo qué. Solo podía mirarle el par de tetas que estaban ahí, a 60 centímetros gritándome que les meta una lamida, cierre mi puerta y destruya mi escritorio con sus pechos. Por fortuna, para mí y mi posición, supe controlarme; no es sencillo ser el gerente de ventas de la transnacional que hoy por hoy controla al país, y a la vez el amado y bien recibido entre las “agencias de modelos” “Boño” Sobrenombre que me gané después de cerrar cierto nightclub para tirarme a todas las putas que estaban dentro y salir gritando borracho: “¡¡Quiero mi boño, quiero mi boño chuchatumare!!” (que quiere decir “quiero mi bono”, ese que te dan cuando cumples la meta de ventas, esta vez mi meta de polvos en una noche con todas las putas que habían dentro).
La volví a ver, era muy amigable, después de una semana ya se llevaba de putamadre con Lalo (el contador y mi pendenciero compañero). Fue después de que los vi riendo al mismo son por una broma sobre balances que no entendí un carajo –porque jamás entendí un carajo la jerga ni la materia de los contadores- que en mi cabeza sonó la alarma de “wuuuuuuuuyyyyy chucha ¿ese cabrón que gana 1/4 de lo que tú ganas se va a comer a la hembrita que tú quieres?” Está bien, entre hombres podemos ser muy patas y huevada y media, pero si de mujeres se trata, “esto es tierra de nadie, mamerto” –como alguna vez me dijo mi abuelo- así que emprendí a hacerle queco y medio, no tuve que esforzarme mucho –sin alardear, por supuesto- para que aceptara un almuerzo, eso sí, también ‘aceptó’ el pendejo de Lalo. Estuvo todo bien -para qué- para ser mi primer ‘tiro libre’ digamos que le di en el travesaño, estuvo cerca pero no tanto, sentí que su atención la tenía yo y eso me hacía sentir como un ‘chucha’ –que digo chucha, como un 'rechucha’-. Cuando Lalo se fue al baño, no sé si de picón o de meón, intercambiamos números, obviamente por razones de trabajo, que si necesitaba alguna ayuda con mis números, o que si necesitaba alguna información mía sobre las ventas, (ese tipo de pendejadas que uno se inventa cuando tiene la leche hasta el cerebro y quiere ligarse a la ‘chica nueva’) y volvimos a la conversación de fondo que eran las nuevas elecciones y por qué nuestro presidente querría contratar al Grupo 5 para tonear en palacio, en fin, salimos después de haberme empujado el mejor ‘tacu tacu’ con lomo saltado de mi vida y regresamos a la oficina sin novedad.
Es verdad, quien terminó más picón esa tarde fui yo, el hijo de mil putas de Lalo, no tenía por qué colarse, no era mi culpa que en 3 semanas solo haya conseguido sacarle un par de risas y nada más, desde cuando era tan pasivo con la presa, no me jodan que ya le importaba su esposa y sus dos universitarios hijos, la hemos hecho ‘linda’ antes, ¿Qué de malo tenía este angelito caído del cielo?¡Qué chucha! –pensé- perdió pues.
Comencé, pues, a asediarla con uno que otro mensaje de texto insinuando cosas (Sí, estoy casado por tercera vez, pero que mierda, yo puedo mantener a veinte mujeres a la vez, cojudo, ¿PUEDES TÚ?) preguntando cuando se repetía “pero sin cola”, etcétera, etcétera, hasta que se me hizo, no fue tan fácil tampoco, le pedí que me acompañara a un pequeño viaje a Colombia “estrictamente de negocios srta. Cruzado” –decía el mail- y creo que con un poco más de emoción, lo aceptó, de los trámites y justificaciones de rigor, me encargaba yo –me podía llevar al conserje si se me daba la puta gana- así que se hizo en segundos.
Una vez allá, nos divertimos como enfermos, las certificaciones eran hasta la una de la tarde, luego el tiempo nos pertenecía; cafés, bares, shows en vivo, estábamos solamente lo que demorábamos en cambiarnos en el hotel y luego hasta la madrugada, paseando por todo Bogotá, por una gentileza de la empresa –ja! carajo, hice un verso sin mucho esfuerzo-.
Fueron cuatro pequeños días, con sus respectivas noches, que no olvidaré, ella se comunicaba con su – ¿novio?- familia por las mañanas, al igual que yo y todos tranquilos. Pero no fue hasta la penúltima noche en la que yo estaba cayéndome de borracho, y ella también, que entró a mi cuarto “por error” –sí huevona y yo me chupo el dedo, uhm… mejor te chupo las tetas- y no salió sino hasta la mañana siguiente, estuvo perfecto, aunque a veces me pregunto si fue que lo soñé o lo imaginé: me da igual.
En este momento estoy esperando en la habitación de un INN miraflorino, ella está en el baño, dice que tiene un retraso, chucha ya salió, a ver a ver… Sí, positivo, dice que es mío, que con su novio no tiene nada porque recién llevan algunos meses juntos… carajo ya me la hizo, o quizá no, a ver hasta dónde llega con la huevada, o mejor debería dejar que crea que es mío, así me puedo seguir comiendo esos melones de cuando en cuando, ella no lo sabe, solo mi segunda esposa (o ex esposa): soy estéril, sí ya me hice todas esas pruebitas de mierda, no quiere decir que no tenga leche, solamente que “no pega” jajaja, carajo pero que gracioso, en fin qué se hace, así es la vida, las pendejas abundan pero para pendeja, pendejo y medio.
Etiquetas:
historias,
mujeres,
mujeres zorras,
pendejadas
lunes, 7 de febrero de 2011
‘Emergency Ron’
Dios pero que zorra, pensé, no era lugar ni momento, ahí estaba ella siete años desde que me había dejado como un memo esperando en la puerta de su departamento mientras a ella se la tiraba su ex de “quiensabedonde” que regresaba exclusivamente para verla (y de paso follársela).
Siete años sin cruzar palabras y justo hoy, venía de lo más fresca a querer invitarme una copa ¡Pero qué pendeja!
Yayi era la “típica chica linda de la tele” tenía los ojos de un gris espectacular, su cabello totalmente negro, hacía juego y perfecto contraste con su lechosa piel, y sus muslos y senos bien torneados daban fe de que si te esforzabas un poco en el gym te podías convertir en la reina de Lima y alrededores.
Luego de su incursión en la conversa -y luego de embobarme un rato al ver que salía en una diminuta pijama que conformaban unos boxers celestes a rayas, que la hacían lucir más espectacular que cuando eventualmente me la cruzaba, y un 'BVD' rosa- le contesté: “las de tú especie, pues, la cagan toda” y me reí en forma exagerada –quizá por joda o quizá por el nerviosismo que me causaba verla así-.
La noche terminó entonces así:
- Un litro de ron para cada uno de los que estábamos ahí, con su respectiva gaseosa negra y su limón.
- Un buen consejo de una buena –MUY BUENA- chica
- Una chupada de pito de Yayi gracias a un castigo de botella borracha.
Eso fue todo, no fue gran cosa, pero aprendí que la próxima vez que no le acepte una chela a una ex conchuda y jijunagramputa, y me vaya con mi pata a la casa de su novia donde está su prima que además está buenota y vamos a chupar ron… DEBO LLEVAR UN MALDITO CONDÓN!!!
Siete años sin cruzar palabras y justo hoy, venía de lo más fresca a querer invitarme una copa ¡Pero qué pendeja!
-Lo siento, ya no bebo. –dije mostrando seriedad-Acto seguido, me retiré y marqué el número de Carlos, le dije que nos encontráramos en otro sitio y el porqué prefería reservármelo (nunca he sido de contar mis cosas, al menos no sobrio) Terminamos en casa de su novia (casi casi prometida, solo que es muy marica para enfrentarlo) bebiendo ron y preguntándole a Clara ¿Por qué es que las de su género lo quieren complicar todo? Ella solo respondía riéndose y diciendo que los que complicaban las cosas éramos nosotros (Bullshit). A decir verdad, hoy, desearía que nunca haya respondido a mi pregunta cuando me encontraba en “modo cojudo” o peor aún, no debí realizar siquiera la pregunta, acto seguido se desato la guerra, justo un minuto después de que la prima de Clara, “Yayi”, atravesara la puerta preguntando “¿Qué, qué… de qué hablan?” con su voz de chica relajada y ‘quemada’.
-¡No jodas! la novia seguro –entonó con cacha-
-No, simplemente prefiero no hacerlo, es tarde y la verdad ya me voy.
-¿Huyendo como siempre? Ja. Tú no cambias.
-Tú tampoco, por lo visto, sigues siendo una cualquiera doble cara.
Yayi era la “típica chica linda de la tele” tenía los ojos de un gris espectacular, su cabello totalmente negro, hacía juego y perfecto contraste con su lechosa piel, y sus muslos y senos bien torneados daban fe de que si te esforzabas un poco en el gym te podías convertir en la reina de Lima y alrededores.
Luego de su incursión en la conversa -y luego de embobarme un rato al ver que salía en una diminuta pijama que conformaban unos boxers celestes a rayas, que la hacían lucir más espectacular que cuando eventualmente me la cruzaba, y un 'BVD' rosa- le contesté: “las de tú especie, pues, la cagan toda” y me reí en forma exagerada –quizá por joda o quizá por el nerviosismo que me causaba verla así-.
-Puta madre, otro sufridito te explicaré brevemente chibolo, y luego me pueden invitar ese ron… o al revés si quieren ¿no?Esta fue mas o menos su teoría que de buenas a primeras me llevó a pensar que no solamente estaba recontra buena y soltera, sino que también tenía un enfoque diferente al de la mayoría –si es que no todas- las chicas que he conocido, incluyéndote Samanta –La más puta de todas mis ex’s, y con la que mejor he tirado- :
“Nosotras a ustedes los vemos complicados y ustedes a nosotras ¿no?, ustedes dicen “puta, todas son iguales weon” ¿no? y nosotras la misma cojudez, es un puto círculo vicioso ¿no les parece?”Dijo todo esto entre '2 seco y volteado' de ron y mientras encendía su cigarrillo y continuó.
“El verdadero problema meya en la comparación en veinte dimensiones que ambos hacemos, fácil, limpio y sencillo. Como es que puedes llegar a la conclusión de que todas son iguales sin antes haberlas comparado, lógica 'One-O-One', si no nos complicáramos tanto comparando, cosa que me parece totalmente absurda ridícula, cojuda, entre otros. Live your life no más, no me jodas, ¿Algún otro temita? Hoy me siento psicóloga, carajo”.Acabose de decir “carajo” y mi mente por fin regresó a mi cuerpo, la cojuda esta había hecho tan sencillo y diminuto mi acto mariconesco que me sentía así, diminuto, o sea, un huevón pues. Si bien es cierto, la conchuda de Tamara (la que me crucé en el bar) me había llegado al pincho con su actitud de frescolita y conchán; Yayi me había sacado de mis casillas y me había sacado también una erección debido a la firmeza con la que articuló esas palabras (firmeza por firmeza).
La noche terminó entonces así:
- Un litro de ron para cada uno de los que estábamos ahí, con su respectiva gaseosa negra y su limón.
- Un buen consejo de una buena –MUY BUENA- chica
- Una chupada de pito de Yayi gracias a un castigo de botella borracha.
Eso fue todo, no fue gran cosa, pero aprendí que la próxima vez que no le acepte una chela a una ex conchuda y jijunagramputa, y me vaya con mi pata a la casa de su novia donde está su prima que además está buenota y vamos a chupar ron… DEBO LLEVAR UN MALDITO CONDÓN!!!
Etiquetas:
historias,
mujeres,
mujeres zorras,
sexo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)