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domingo, 11 de diciembre de 2016

B2B

Apagué las luces en cuanto pude, si iba a permitirme morir tampoco lo haría sencillo, no correría en línea recta, no sería predecible, en cuanto oí las pisadas sobre los muros supe que la defensa había sido devorada tan fugazmente que no se oyó nada, no me oculto, estoy esperando a que venga por mí, no se lo haré fácil -repito- y estoy seguro que ambos iremos juntos al Hades, lo miraré y lo patearé para que corra hacia el lugar que a las bestias corresponde, escucho sus rugidos, trata de intimidarme y así poder olfatear mi miedo, si no lo conociera tan bien le temería, si no hubiese estado ligado a mí durante tanto tiempo estaría cagando mis pantalones como la defensa, debo suponer, lo hizo.
Ya no recuerdo el momento exacto en el que lo eché, pero sé que lo hice para no olvidarme de mi existencia, de que esa cosa fue parte de mí en algún momento, no lo pude eliminar porque solamente un loco es capaz de quitarse un brazo porque sí, y ahora viene a devolver el favor, que así sea... como dije a donde quiera que vaya iremos juntos. 

lunes, 28 de marzo de 2011

Una AT para ti...

Vamos a destruir el bloque de estupidez con el que contamos en nuestro querido "Perusalem" por lo que dure este post, a veces hay cosas que me "ahuevan" hasta el punto de llevarme a escribir este tipo de cosas en este espacio, diario, blog... lo que sea.

Recordatorio:
- Sergio, no perdones.
- Sergio, hay gente que está deshumanizada.
- Sergio, es contra esa gente con la que debes luchar.
- Sergio, vacúnate contra la idiotez... está muy cerca a ti y aun estás a tiempo de no ser contagiado.

Realmente no existe sentido de lealtad, respeto, afecto o cualquier otro entre tú y yo, es más podrías ser rebajado al nivel de aquel al que insulté por teléfono al creer que le había robado el celular a mi madre.

Te podría comparar con aquel idiota al que no se le ocurrió mejor manera de bromear que hacer un desacertado comentario acerca de la salud de alguien que amo y tuve que hacer algo que no me caracteriza.

Creo que es ahí donde estás tú entre 2 personas que no me causan emoción alguna. No me sugieren afecto, ni odio... ahí, inerte, vacío, hasta sin sentido.

Pues bien... recibirás el mismo trato que los antes mencionados...

Corre, corre mientras puedas...
que voy a atacar...

miércoles, 5 de enero de 2011

Yo no te miro

Hasta cuando tendré que esperar
para que desaparezcas, ¿Qué cabronada será la que estoy pagando?
Al pordiosero que asesiné mientras me miraba con temor y pidiendo dinero, o a la niña pequeña, esa que buscaba amor, ese que nunca le quise dar, porque me resultaba repugnante su olor a arrechura.
No lo sé, puta madre, la encarnación de todas mis maldades, me destruye saber que estás ahí, esperando a que caiga en el muladar de mis pensamientos, de mi podredumbre, de los análisis aparentemente cuerdos, que solamente mantienen la histeria de mi pasado, el sollozo, la amargura y el hedor a sexo, ese mismo que tú compartiste también.
Pero, ¿Qué te hago yo? yo ni vine ante ti a pedirte nada                         Ni perdón, ni siquiera la oportunidad.
Explícame, maldito seas, ¿Qué he hecho yo? Señor venganza, señor ruina, o quizás mi señor destino. ¿Se-ñor? vamos, eres un bastardo, y ambos lo sabemos, no nos hagamos los imbéciles, sé cómo eres, sin embargo “usted” no sabe absolutamente nada de mí, y aún así vienes por mi alma rápidamente, como el cobarde que huye de la guerra, sigilosamente como la víbora que se arrastra hacia su presa.
Pues ni tú víbora, ni yo ratón, ¡CABRÓN!.
Solamente eres escoria, y eso, también ambos lo sabemos, no intentes subirte a mis talones, pues no los alcanzarás, no trates de llegar a mis sienes, quitarme el sueño ni la vista, porque no lo lograrás, solamente eres un mareo, solamente eres el tambaleo que causa una piedra en el zapato.
Sin embargo, no sabes cuanto odio que sigas ahí. Te miro de reojo y pienso en el día en el que te ahogarás en tu sangre…
Pienso en el día en el que te deje de mirar…
Pienso en el día en el que dejes de tratar de humillarme.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Generalizando

“Te juro, por todo el amor que me tengo, que si te tuviera frente a mí, nuevamente, como aquella vez, caerías sobre tus vísceras antes de que puedas pronunciarle la palabra P-E-R-D-O-N-A-M-E”

jueves, 15 de julio de 2010

Carta a un Expatriado

Hoy te maldigo, sí, te maldigo… te maldice mi presencia en aquel cuerpo que alguna vez poseíste, viviste y rosaste; mis celos y mis atroces pensamientos hacia tu pérfida integridad.
Yo, que no quise conocerte, tuve que derramar ligerezas y razonamientos aspaventosos con el solo fin de hacerte desaparecer de una vez, no sé si es que lo haya logrado, no me importa, solo quiero hacerlo.
Yo, que alguna vez te creí mejor, y también peor, he tenido la oportunidad de experimentar en carne propia tus motivos y tus deseos, sintiéndome  asqueroso y despreciable por el solo hecho de haber pensado y querido lo mismo que tú.
¡Granuja!.
Insensato.
Maldito seas por quinta y cuarta vez.
No pretendo seguir sin sol por tu proyecto fallido, por tu mentira descubierta ni por tu hije’putada mal vista, no pretendo ocultarte tampoco, porque eso es muy cobarde… prefiero borrarte de una buena vez, y esperar a que se pudran tus recuerdos en el más ardiente de los infiernos cómicos, por traidor, egoísta y malparido.
Tú, que en algún momento me viste hacia abajo y raro, que subestimaste el odio que ahorraba para escupirte, puedes intranquilamente morirte, de veras. Porque escribiré sobre ti a la luz de un resoplo de luna, con media lágrima hipócrita y bebiendo té. Porque procuraré recordarte al terminar mi jornada, sin rencores, solamente con asco. Con asco y del más puro, porque un pelmazo como tú no merece más, te lo aseguro.

viernes, 2 de julio de 2010

Con barrotes, sin sonrisa

Vaya, en esta prisión tengo más tiempo para pensar, más que cuando gozaba de libertad y me echaba en una cama más cómoda a mirar la luna, pero seré sincero: en este momento desearía no tenerlo. Todo en lo que puedo pensar es en tu rostro que no está, en tus manos que no me tocan y en tus labios que no pronuncian palabra alguna. Todo en lo que puedo pensar, es en aquellas escaleras y en la brisa marina que me llevaban a querer golpear al primer idiota que se me acercara a pedirme dinero. Lástima que no fue así, lástima que solo tuve que conformarme con maldecir todas las veces que el tiempo me lo permitiera hasta llegar a casa usando el pretexto de la historia que me contaba el conductor del taxi, una triste, una mala, una que haría hervir la sangre a cualquier ser humano racional y a pedir que suba el volumen de su radio para poder mirar a otro lado, fingir que cantaba y que los menores de edad que se quedaron fuera me chupaban ambos huevos, porque yo era universitario “MADURO” y ellos una sarta de cojudos que no sabían ni donde estaban parados y que si habían gastado su platita: a mí qué; porque yo era un “PRODIGIO” que pasó todos sus exámenes con los ojos cerrados y sin estudiar, que tenía notas finales paupérrimas porque había cagado la nota adicional y ellos unos cualquieritas que habían entrado en primera opción porque NO JODAS! Es una universidad particular. Sí, maldije otra vez… pero fue esta vez a mi vacilación y a no decir “¡PARE EL AUTO!”, me di cuenta que las calles vacías gritan de soledad y abrigan a cualquier extraño que camine por sus veredas en esos momentos y también de que aún existe gente que se digna a esperar a que el semáforo cambie de luz.


De cualquier manera, no quiero pensar, aquí no… aquí hace frío y sinceramente no quiero abrigarme, quiero que lo hagas tú.