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domingo, 11 de diciembre de 2016

¿Para qué duermes?

“No puedo, es demasiado… demasiada intranquilidad para una sola alma, demasiada tristeza para un solo encéfalo y demasiada picazón para una sola herida”.
“Ya que, da igual”
“Cuando conectas tus manos a la parte negra de tu corazón ¿Alguna vez lo hiciste? y entiendes que es el lugar en donde siempre han debido estar conectadas, es cuando debes entender también que si alguna vez serviste para habitar esta tierra… pues ya no sirves más. Si por el contrario, lo haces y entiendes que ese lugar va desapareciendo poco a poco y que solo era un “estado de la mente” quizás sea porque ya te diste cuenta que eres humano, y que serlo no se puede remediar”.
Al ser pasadas las horas de la noche, la sensación de soledad aumenta, por eso la gente duerme, para no sentirse sola, para estar acompañada por ese sinfín de personajes que su subconsciente les suministra. Simplemente la sensación de soledad nos abandona… pero solo es la sensación, cuando sueñas estás solo y eso está bien, si hablamos de soñar como las proyecciones de imágenes mentales que se tienen al dormir… pero si hablamos de “soñar despierto” ¿Cuan bueno es hacerlo solo?.
¿Cuán bueno es confiar? ¿Cuán bueno es esforzarse? ¿Cuán bueno es crecer?
¿Cuán bueno es hacer todas estas cosas solo? pero peor aún ¿Cuán malo puede ser dejar de hacer todas estas cosas solo?
La soledad cansa, es esa agitación que se puede tener al subir y bajar un cañón ubicado a 3250 m.s.n.m en el mismo día, sin comer y tan solo con un litro de agua. Esa agitación que te dice ¿Vale la pena? esa agitación que te dice: tírate y espera que los buitres te coman o espera que alguien te rescate y te lleve en sus lomos porque… es demasiado para ti, para ti solo. La soledad propiamente dicha no se disfruta, yo mismo en este momento no estoy solo, me acompañan mis ideas y mis letras, eso me llena me hace sentir acompañado, en calor, en familia, en confianza. La soledad se puede adquirir a la vuelta de la esquina comprando pan… o mientras conversas con alguien cercano; se puede adquirir besando a alguien por primera vez o haciendo el amor, la soledad no es física: se muestra en un plano más espiritual y por lo tanto más abrumador, misterioso y doloroso.
No, no me siento solo, hoy por hoy no; y no me he sentido así en mucho tiempo. Y mi esperanza está en no volverme a sentir así.

jueves, 1 de julio de 2010

Soledad (2/2)

Naturalmente, al tratar de saber de él, nadie supo nada. Pero solo en este caso era porque de veras lo desconocían. Jamás pensé encontrar a alguien con el suficiente odio hacia los demás, hacia la humanidad como para compararlo conmigo -al menos yo sí me codeaba con esta peste-. Por lo que percibí, Mateo era un tipo muy temeroso: "los padres" -dijo un guardia- "este cretino, les dio mucho valor a sus padres".


Valor... exacto.

Ya había utilizado todas y cada una de las evidencias que se encontraron: la huella no coincidía con la de ningún repartidor; no habían huellas en las bolsas excepto las de la víctima, y ningún objeto valioso había sido extraído, tampoco tenía nada con que inculpar a sus parientes -ya ninguno vivía en este país-.

Era el crimen perfecto, pero tal cosa solo se ve en las películas.

El ángulo de las balas me daba el indicio de que le dispararon a quemarropa, él vio a su asesino, no le dispararon desde una distancia considerable, dos balas en el vientre y uno en la cabeza...
Por simple curiosidad, revisé sus movimientos financieros de la última semana, debía entender más a la víctima para poder entender más a su asesino... "MALDITO SEAS HEBRIOLA"

La huella era suya, pero no lo era, era más pequeña la huella del piso. La compra de zapatos de la misma talla y marca un día antes lo habían delatado.

Mateo, lo había planeado, no le importó el dolor de seguir disparando con el brazo estirado en dirección a sus órganos vitales y tuvo hasta la frialdad de atinar un disparo en medio de su frente para darse fin...

Ahora es cuando comienzo a entenderlo, la soledad nos puede transformar en la persona que más odiamos:

Él solamente buscaba la atención de los demás, la atención que ya no pudo tener cuando más la necesitaba, seguía siendo el adolescente huérfano quien heredó una ostentosa fortuna, atención que yo le di sin querer hacerlo... puedes sonreír aunque sea un momento desde aquel lago de fuego en el que te encuentras en estos momentos maldito suicida... por favor guárdame un sitio a tu costado, quiero ver como agonizas una y otra vez por toda la eternidad... guárdame ese lugar que en este momento voy para allá.

lunes, 14 de junio de 2010

Soledad… (1era parte)

Existe entre toda la metrópoli, rodeada de rezagos de rieles y viejos árboles –cuya historia sería tan digna de contar como la de algún libertador- una calle tildada de tenebrosa y egoísta, era esta de un único bloque, de una sola acera, y de una sola puerta que volvía irregular la pared de esta calle. La residencia de los Hebriola que fue heredada desde tiempos virreinales y que ahora le pertenecía al último Hebriola: Mateo.
Hijo único, preso de el ebrio recuerdo de la muerte de sus padres cuando solo tenía 17 años, la burocracia lo salvó de que todos sus bienes quedaran a cargo de alguno de los buitres de sus familiares cercanos que codiciaban su fortuna, ya que cumplió 18 dos meses después de su pérdida; las armas que tuvo que usar para sobrevivir en adelante fueron la arrogancia y el ímpetu que caracterizaban a un buen Hebriola. 
Los años transcurrieron así, y Mateo “El último Hebriola” se dedicó a no hacer nada, embriagarse, romperse los nudillos golpeando la pared y maldecir al universo entero por la desdicha de haber quedado huérfano, pero sobre todo de haberse quedado solo en el mundo.
Raras veces se le veía deambulando por la ciudad, y los únicos accesos a la “realidad” eran los  repartidores de la comida que ordenaba y de las tiendas de productos a quienes miraba ariscamente. Su charla: “gracias, cóbrate” –con voz raspada y enfadada.
Esa era la vida de Mateo Hebriola. Sí, era.
Hoy, investigo las causas de su muerte, me pregunto quién querría fuera de este mundo a este infeliz ¿Por qué sería?¿Codicia de sus familiares, algún repartidor que no recibió propina, tenía alguna relación sentimental? Puedo hacerme miles de preguntas, pero no puedo responder casi nada. Solo esto: Mateo Hebriola Regín fue asesinado, fue encontrado en posición de cúbito dorsal, totalmente vestido, presenta signos de forcejeo, la puerta no fue forzada y hay huellas de zapatos talla 42, así como bolsas de compras y 3 proyectiles de pistola en el cuerpo de la víctima.