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martes, 13 de diciembre de 2016

De un "perdedor" a otro

La escuela nunca estuvo mucho de su lado, a decir verdad, él nunca fue en contra del sistema, era el sistema el que se había empecinado en darle de frente y delante cual ariete orco sobre las puertas de Minas tirith, su deseo nunca fue ser un contestatario, nunca supo qué significaba a pesar de haber estudiado la revolución de los barbudos cuando quizo saber quién era "ese pelucón" que Clara tenía estampado en el polo. "Es el che, le dijo su mejor amigo", no tenía mucho sentido para él pero toda quemada de pestañas valía la pena con tal de estar frente a la ojiverde más risueña y bravucona del quinto año y poder hablarle, cabe resaltar que hizo el papelón de su vida al ubicar dicha revolución en Argentina, babosada que habría evitado de haber leído todo el artículo de wikipedia y no solo "lo más importante".

Pero la historia de arriba es solo una muestra de las tantas que nos hacen saber a ciencia cierta que nuestro pobre amigo no nació para vivir, y sé que es una frase infeliz pero no salió de mí, fue su mismo profesor de filosofía y ética quien pronunció tan desmesurada "broma", que llenó su muro de memes, videos e insultos "inteligentes"; aunque no salió del todo mal, fue ahí cuando Clara salió en su defensa, y es que claro, siendo miembro activa de PETA debía actuar a favor de este pobre animal, pero ese no es el punto, lo importante fue el acostón que seguiría a esta defensa. 
Con el tiempo se daría cuenta de que podía despertar la lástima de las personas más incautas, aprovecharla para su beneficio y claro, sin perder su cara de huevón ni su descontento hacía la vida, la moda, las personas, los estudios, el cuidado personal, etcétera. Su profesor tuvo razón, Ernesto no había nacido para vivir sino para que otros vivan por él mientras este idiota se llevaba el quinto superior en ingeniería civil sin haber tocado un libro en toda la carrera, conseguía becas en el exterior, gerencias, compañías y mujeres, todo a base de lástima.

Usó su talento: ser nadie; para terminar siendo "alguien".

Es así que ahora lo puedes encontrar en la tranquilidad de su departamento con vista al mar, o puedes tratar de alcanzar su deportivo del año en tu camioneta del 86' (ya traté, no lo intentes), o si es que tu vida neoproletaria te lo permite en el bar de moda los jueves, viernes, sábados y domingos; zona vip eso sí junto con las faranduleras más farandulosas de la farándula faranduleante.

Muchos podrán pensar en él como el modelo a seguir de nuestra promoción, pero tú y yo sabemos la verdad, a nosotros nunca nos engañó ¿No es así? ¿Qué nos faltó? Supongo que tú también te lo preguntas, me refiero a que tratamos de imitar su estrategia y siempre nos salía el tiro por la culata. ¿No éramos lo suficientemente guapos, feos, tarados? ¿Estamos hablando de un genio, de un oportunista, de un visionario o de un idiota con "suerte"? No lo sé, quizá sea el divorcio lo que me hace pensar tanto al respecto, ver cómo se desmorona todo por lo que trabajé, todo lo que me costó años de sudor, lágrimas y hasta sangre -cuando la vendía para poder pagar mis pasajes a la universidad-. Ahora Clara se está llevando a los chicos a Barú, con su novia y con mi plata, porque la activista esta nunca cobró un centavo, de verdad salió bravucona la desgraciada esta, pero bueno qué se hace. Date una vuelta, la próxima semana es el cumpleaños de Ernesto, no estamos invitados pero podemos caerle, ni siquiera se dará cuenta.

Slds.

sábado, 23 de julio de 2011

Ex-trañas Coincidencias

Existe un pequeño rango de coincidencias afortunadas sucesivas a las que la costumbre de la gente ha nombrado suerte. Existe también lo contrario, se le llama infortunio, pues bien, lo que narraré a continuación lo hago en modo de ejercicio, para saber de una vez por todas si le puedo llamar suerte, infortunio o quizás una “cosa” más de la vida (son cosas de la vida, jajaja odio un poco esa expresión).


Caminaba yo –ya no recuerdo para qué ni por qué- por un conocido parque casi en el centro de Miraflores durante la media tarde (¿media tarde?) de un día soleado, iba como nunca con lentes oscuros ya que odio hacer muecas cuando camino de cara al sol y me han dicho que no frunza (aun más) el ceño; cuando me encontré la siguiente escena:

Mariana, mi ex, estaba sentada en una de las tantas bancas de ese parque con una amiga. Rara vez me detengo a saludar a alguien que no sea muy cercano a mí, menos me detendría a saludar a una ex mía, más por cortesía –aunque suene loco- que por otra cosa. Y cuando estaba por pasar frente a ellas, pero como a 20 metros, me di cuenta de que esa ‘amiga’ no era nada más y nada menos que Lía (sí puta madre, Lía, otra ex).

La historia no es rara, estuve con Mariana al poco tiempo de terminar con Lía, porque de una u otra manera me recordaba a ella, sobre todo por sus grandes ojos negros como de gato en noche de luna llena (debe ser raro haberme topado con dos chicas de las mismas características oculares).

El hecho es que estaban allí, las dos, compartiendo una banca de parque, ellas, juntas, podría haber caído una nave extraterrestre y decirme que una linterna púrpura me había elegido como el sucesor de un dictador intergaláctico y que tendría los poderes de todos los dioses de la mitología griega pero no me hubiera causado ni una milésima parte de la sorpresa que me causó esa escena ¿Cómo rayos podían haberse conocido? Si a una la conocí en el inglés y a la otra me la había presentado la prima de la amiga de una tía por parte de papá porque se había mudado recientemente. En ese momento pensé que la frase “Lima es un pañuelo” era una reverenda patada en las gónadas para mí.

Luego de la impresión y todos los achaques, pensé fríamente y continué mi camino, pero esa misma noche investigué, investigué ambos perfiles de facebook (vamos, el facebook es un arma del espionaje tan efectiva que la mayoría de gente no sabe que es un arma) desde la cuenta de una fiel amiga mía que las había agregado a ambas (a cada una en su tiempo) para confraternizar.

Lo que conseguí me resultó sumamente genial, ellas se habían contactado por ‘Face’ debido al aburrimiento de Mariana que vio a Lía en los amigos en común de esta amiga mía antes mencionada y la había agregado, casualmente Lía estaba conectada en ese preciso momento y “Click” sí, hicieron click y comenzó todo, después de varios mensajes en el muro de una a la otra, quedaron en verse y yo había sido testigo de una de esas tantas reuniones.



¿Es genial no? Es genial, pues sé que ellas me recuerdan y recuerdan todas las cosas que pasaron conmigo al ver los ojos de la otra, sé que al una ver los labios de la otra ellas piensan que mis labios alguna vez estuvieron ahí, sé que se han quejado entre ellas, seguramente, de que no me gusta conversar después del sexo y que me quedo dormido durante algunos minutos para luego pedir “una más” con voz de niño, yo lo sé, sé que son amigas porque tienen algo en común que no es ese pequeño link, soy yo, sé que cuando están juntas me extrañan juntas, sé que cuando una contacta a la otra está tratando de contactarme a mí, sé que han puesto un pedazo de mí una en la otra y viceversa sé que cuando se escriben “Quiero verteeeeeeeeeee!!!” es porque en realidad quieren verme a mí… ¿O quizás no?

La verdad, no lo sé, y la verdad no me importa, ambas no fueron nada, solo un producto de mi aburrimiento, ahora juego Rock band para no aburrirme y cuando me canso de tocar la batería, pues toco la guitarra y todo bien, la batería no siente celos, y para el sexo están mis fieles amigas que me prestan su facebook para hacer investigaciones estúpidas… y todo bien.

sábado, 19 de febrero de 2011

Medio Pendejo

Al cruzar la puerta de mi oficina solo una cosa se me vino a la cabeza, tenía los senos más redondos que en mi puta vida había conocido, de culo ni hablar, le calculé 23 años -me equivoqué- en realidad tenía 25 y estaba comenzando a practicar con el jijuna del contador (compañero mío de copas, cacería de “zorras”, entre otros). Tenía cara de sana, pero a la vez de cojuda que con un desayunito en el ‘Haití’ se impresionaba. Después de dos matrimonios muy bien terminados sabía cuando una tramposa se acercaba a mí con interés o sin interés y esta en especial, que sabía (pero no sabía) que todo el mundo la miraba cuando entraba a algún lugar, que sabía que podía tener lo que se le antojase, justo esta, ni siquiera se inmutó cuando me vio el reloj.
“Puta madre, a ti te como sí o sí, no te me escapas” pensaba mientras intercambiábamos palabras de ya ni recuerdo qué. Solo podía mirarle el par de tetas que estaban ahí, a 60 centímetros gritándome que les meta una lamida, cierre mi puerta y destruya mi escritorio con sus pechos. Por fortuna, para mí y mi posición, supe controlarme; no es sencillo ser el gerente de ventas de la transnacional que hoy por hoy controla al país, y a la vez el amado y bien recibido entre las “agencias de modelos” “Boño”  Sobrenombre que me gané después de cerrar cierto nightclub para tirarme a todas las putas que estaban dentro y salir gritando borracho: “¡¡Quiero mi boño, quiero mi boño chuchatumare!!” (que quiere decir “quiero mi bono”, ese que te dan cuando cumples la meta de ventas, esta vez mi meta de polvos en una noche con todas las putas que habían dentro).
La volví a ver, era muy amigable, después de una semana ya se llevaba de putamadre con Lalo (el contador y mi pendenciero compañero). Fue después de que los vi riendo al mismo son por una broma sobre balances que no entendí un carajo –porque jamás entendí un carajo la jerga ni la materia de los contadores- que en mi cabeza sonó la alarma de “wuuuuuuuuyyyyy chucha ¿ese cabrón que gana 1/4 de lo que tú ganas se va a comer a la hembrita que tú quieres?” Está bien, entre hombres podemos ser muy patas y huevada y media, pero si de mujeres se trata, “esto es tierra de nadie, mamerto” –como alguna vez me dijo mi abuelo- así que emprendí a hacerle queco y medio, no tuve que esforzarme mucho –sin alardear, por supuesto- para que aceptara un almuerzo, eso sí, también ‘aceptó’ el pendejo de Lalo. Estuvo todo bien -para qué- para ser mi primer ‘tiro libre’ digamos que le di en el travesaño, estuvo cerca pero no tanto, sentí que su atención la tenía yo y eso me hacía sentir como un ‘chucha’ –que digo chucha, como un 'rechucha’-. Cuando Lalo se fue al baño, no sé si de picón o de meón, intercambiamos números, obviamente por razones de trabajo, que si necesitaba alguna ayuda con mis números, o que si necesitaba alguna información mía sobre las ventas, (ese tipo de pendejadas que uno se inventa cuando tiene la leche hasta el cerebro y quiere ligarse a la ‘chica nueva’) y volvimos a la conversación de fondo que eran las nuevas elecciones y por qué nuestro presidente querría contratar al Grupo 5 para tonear en palacio, en fin, salimos después de haberme empujado el mejor ‘tacu tacu’ con lomo saltado de mi vida y regresamos a la oficina sin novedad.
Es verdad, quien terminó más picón esa tarde fui yo, el hijo de mil putas de Lalo, no tenía por qué colarse, no era mi culpa que en 3 semanas solo haya conseguido sacarle un par de risas y nada más, desde cuando era tan pasivo con la presa, no me jodan que ya le importaba su esposa y sus dos universitarios hijos, la hemos hecho ‘linda’ antes, ¿Qué de malo tenía este angelito caído del cielo?¡Qué chucha! –pensé- perdió pues.
Comencé, pues, a asediarla con uno que otro mensaje de texto insinuando cosas (Sí, estoy casado por tercera vez, pero que mierda, yo puedo mantener a veinte mujeres a la vez, cojudo, ¿PUEDES TÚ?) preguntando cuando se repetía “pero sin cola”, etcétera, etcétera, hasta que se me hizo, no fue tan fácil tampoco, le pedí que me acompañara a un pequeño viaje a Colombia “estrictamente de negocios srta. Cruzado” –decía el mail- y creo que con un poco más de emoción, lo aceptó, de los trámites y justificaciones de rigor, me encargaba yo –me podía llevar al conserje si se me daba la puta gana- así que se hizo en segundos.
Una vez allá, nos divertimos como enfermos, las certificaciones eran hasta la una de la tarde, luego el tiempo nos pertenecía; cafés, bares, shows en vivo, estábamos solamente lo que demorábamos en cambiarnos en el hotel y luego hasta la madrugada, paseando por todo Bogotá, por una gentileza de la empresa –ja! carajo, hice un verso sin mucho esfuerzo-.
Fueron cuatro pequeños días, con sus respectivas noches, que no olvidaré, ella se comunicaba con su – ¿novio?- familia por las mañanas, al igual que yo y todos tranquilos. Pero no fue hasta la penúltima noche en la que yo estaba cayéndome de borracho, y ella también, que entró a mi cuarto “por error” –sí huevona y yo me chupo el dedo, uhm… mejor te chupo las tetas- y no salió sino hasta la mañana siguiente, estuvo perfecto, aunque a veces me pregunto si fue que lo soñé o lo imaginé: me da igual.
En este momento estoy esperando en la habitación de un INN miraflorino, ella está en el baño, dice que tiene un retraso, chucha ya salió, a ver a ver… Sí, positivo, dice que es mío, que con su novio no tiene nada porque recién llevan algunos meses juntos… carajo ya me la hizo, o quizá no, a ver hasta dónde llega con la huevada, o mejor debería dejar que crea que es mío, así me puedo seguir comiendo esos melones de cuando en cuando, ella no lo sabe, solo mi segunda esposa (o ex esposa): soy estéril, sí ya me hice todas esas pruebitas de mierda, no quiere decir que no tenga leche, solamente que “no pega” jajaja, carajo pero que gracioso, en fin qué se hace, así es la vida, las pendejas abundan pero para pendeja, pendejo y medio.

lunes, 7 de febrero de 2011

‘Emergency Ron’

Dios pero que zorra, pensé, no era lugar ni momento, ahí estaba ella siete años desde que me había dejado como un memo esperando en la puerta de su departamento mientras a ella se la tiraba su ex de “quiensabedonde” que regresaba exclusivamente para verla (y de paso follársela).
Siete años sin cruzar palabras y justo hoy, venía de lo más fresca a querer invitarme una copa ¡Pero qué pendeja!
-Lo siento, ya no bebo. –dije mostrando seriedad-
-¡No jodas! la novia seguro –entonó con cacha-
-No, simplemente prefiero no hacerlo, es tarde y la verdad ya me voy.
-¿Huyendo como siempre? Ja. Tú no cambias.
-Tú tampoco, por lo visto, sigues siendo una cualquiera doble cara.
Acto seguido, me retiré y marqué el número de Carlos, le dije que nos encontráramos en otro sitio y el porqué prefería reservármelo (nunca he sido de contar mis cosas, al menos no sobrio) Terminamos en casa de su novia (casi casi prometida, solo que es muy marica para enfrentarlo) bebiendo ron y preguntándole a Clara ¿Por qué es que las de su género lo quieren complicar todo? Ella solo respondía riéndose y diciendo que los que complicaban las cosas éramos nosotros (Bullshit). A decir verdad, hoy, desearía que nunca haya respondido a mi pregunta cuando me encontraba en “modo cojudo” o peor aún, no debí realizar siquiera la pregunta, acto seguido se desato la guerra, justo un minuto después de que la prima de Clara, “Yayi”, atravesara la puerta preguntando “¿Qué, qué… de qué hablan?” con su voz de chica relajada y ‘quemada’.
Yayi era la “típica chica linda de la tele” tenía los ojos de un gris espectacular, su cabello totalmente negro, hacía juego y perfecto contraste con su lechosa piel, y sus muslos y senos bien torneados daban fe de que si te esforzabas un poco en el gym te podías convertir en la reina de Lima y alrededores.
Luego de su incursión en la conversa -y luego de embobarme un rato al ver que salía en una diminuta pijama que conformaban unos boxers celestes a rayas, que la hacían lucir más espectacular que cuando eventualmente me la cruzaba, y un 'BVD' rosa- le contesté: “las de tú especie, pues, la cagan toda” y me reí en forma exagerada –quizá por joda o quizá por el nerviosismo que me causaba verla así-.
-Puta madre, otro sufridito te explicaré brevemente chibolo, y luego me pueden invitar ese ron… o al revés si quieren ¿no?
Esta fue mas o menos su teoría que de buenas a primeras me llevó a pensar que no solamente estaba recontra buena y soltera, sino que también tenía un enfoque diferente al de la mayoría –si es que no todas- las chicas que he conocido, incluyéndote Samanta –La más puta de todas mis ex’s, y con la que mejor he tirado- :
“Nosotras a ustedes los vemos complicados y ustedes a nosotras ¿no?, ustedes dicen “puta, todas son iguales weon” ¿no? y nosotras la misma cojudez, es un puto círculo vicioso ¿no les parece?”
Dijo todo esto entre '2 seco y volteado' de ron y mientras encendía su cigarrillo y continuó.
“El verdadero problema meya en la comparación en veinte dimensiones que ambos hacemos, fácil, limpio y sencillo. Como es que puedes llegar a la conclusión de que todas son iguales sin antes haberlas comparado, lógica 'One-O-One', si no nos complicáramos tanto comparando, cosa que me parece totalmente absurda ridícula, cojuda, entre otros. Live your life no más, no me jodas, ¿Algún otro temita? Hoy me siento psicóloga, carajo”.
Acabose de decir “carajo” y mi mente por fin regresó a mi cuerpo, la cojuda esta había hecho tan sencillo y diminuto mi acto mariconesco que me sentía así, diminuto, o sea, un huevón pues. Si bien es cierto, la conchuda de Tamara (la que me crucé en el bar) me había llegado al pincho con su actitud de frescolita y conchán; Yayi me había sacado de mis casillas y me había sacado también una erección debido a la firmeza con la que articuló esas palabras (firmeza por firmeza).
La noche terminó entonces así:
- Un litro de ron para cada uno de los que estábamos ahí, con su respectiva gaseosa negra y su limón.
- Un buen consejo de una buena –MUY BUENA- chica
- Una chupada de pito de Yayi gracias a un castigo de botella borracha.
Eso fue todo, no fue gran cosa, pero aprendí que la próxima vez que no le acepte una chela a una ex conchuda y jijunagramputa, y me vaya con mi pata a la casa de su novia donde está su prima que además está buenota y vamos a chupar ron… DEBO LLEVAR UN MALDITO CONDÓN!!!

jueves, 11 de noviembre de 2010

El texto perdido

Desde que la vi a los ojos, lo supe, jamás estarías satisfecha con haber sido quien cometió el asesinato, querías más que eso.
El día de ayer, me encontraba, como siempre, buscando respuestas de la nada y creando teorías desde el cero total, sin pruebas, solamente supuestos. Me encontraba mirando mi techo y una que otra musaraña que cautivaba mi atención por microsegundos, jugueteaba con esta especie de “mira” que tienen mis ojos –por “qué sé yo” azares del camino- pues me es muy difícil dejarla en un solo lugar y quieta, y en eso consiste mi juego: en tratar de dejarla quieta en un solo lugar. Y posterior a eso pasé a revisar mis viejos cuadernos, de aquellos que tenía en una caja de zapatos de una marca que ya no existe. Luego de abrir uno de estos cayó una pequeña nota, una de las tantas que le ayudé a enviarle a su novio; una de aquellas que yo mismo redacté y corregí, quizá la última. Mi curiosidad me dio rienda suelta y empecé a leerla. Yo tenía razón, era una de las últimas notas enviadas, pero esta no había sido revisada por mí, pues no recuerdo ni una coma o tilde alguna de las que estaban plasmadas en ese retazo de papel.
El día de ayer descubrí el porqué de su negativa, de su rechazo, pero más aún, el porqué de su nueva forma de ser: congelada y antihumana.
Lo recordé, más que descubrirlo lo volví a sentir. Volví a tener el presentimiento que tuve cuando corrió y no dejó que nadie la mirase llorar, sin volver hasta dentro de un mes al mundo exterior. Yo jamás lo hubiera re imaginado, mis ideas suelen tener un tiempo de vida muy corto antes de que se generen nuevas ideas o nuevas tesis.
Yo la había oído, sin embargo no lo recordaba, yo la había visto pero su imagen estaba totalmente borrosa, yo la había tocado pero mis manos estaban entumecidas por el frío.
ahora sé, ahora lo sé… ahora sé por qué eres así y la verdad no te comprendo, pero tampoco te juzgo, ahora sé por qué eres así.




Maldita sea, lo sé.

lunes, 8 de noviembre de 2010

¿Mundo mejor?

Me levanté súbitamente, y aún tenía la imagen, somos el presente pero sin embargo más atención le prestábamos al pasado -hace algunos años- para poder aprobar el curso, o rendir bien el examen de admisión.
Seamos realistas, no nos importa, me incluyo por el simple hecho de que no estoy pendiente al 100% de que todo vaya por “buen camino”.
Me levanté, y pensé en que pude haber constituido mejor al “mundo del mañana”, pero ahora me encuentro en el mundo en donde los pobres ya no existen, porque todos ya están muertos, o fueron eliminados por algún tirano enfermo que creyó que les hacía un favor; ya no se ven niños deambulando solitarios, a decir verdad ver  un niño es casi imposible hoy en día; en este mundo las industrias ya no depredan la naturaleza, pues ya no queda naturaleza por depredar, aunque tampoco existen las industrias ya; no hay guerras por el agua, como escuché que habrían, pues el 95% del planeta está cubierto de ella, tampoco debemos raparnos el cabello para ahorrarla, hace años que al hombre no le crece ningún vello en el cuerpo; las injusticia no existe, porque ya nadie sabe qué es la justicia; la “Guerra Santa” terminó, todos perdieron su fe el día que el cielo se quemó; en este mundo ya nadie tiene decepciones, pues ya nadie sueña.
El mundo que vi a mi alrededor tenía 2 puertas y 1 ventana, para morir y para escapar respectivamente, nadie sufre por amor, pues ya nadie ama; los asesinatos desaparecieron, ahora se llama “supervivencia”; ya no hay animales en peligro de extinción, simplemente ya no hay animales; al menos el hombre ya no es explotado por el hombre; de qué sirve esto, si ya no nos podemos llamar hombres. Lo que ahora veo es lo que llamamos “el desierto negro”: son extensiones de mar totalmente cubiertas de petróleo.
Esto es en lo que jamás pensé cuando me burlaba de aquella chica idealista y bella que rogaba por menos emisiones de dióxido de carbono.
En este mundo no reina la guerra, pero tampoco la paz; dormir ya no es un placer, es un privilegio y mirar al cielo a pedir ayuda: sacrilegio.
“Del gusano al hombre, hay un paso”
y yo completaría con “… y del hombre al zángano, otro más”

¿Cuanto vales?

sto-¿Y… a mí qué chucha? vete pues… –dijo mientras daba un portazo-.
ella sentía cómo ese portazo, traspasaba sus células y las separaba, tan lejos de su alma como una bala lo haría de su cuerpo. Se apoyó en la pared frente a la casa -cabeza gacha, mirada dividida y cabello empapado por la tormenta- para esperar el bus que la llevaría a “sabe Dios donde”, pero era lejos de ahí.
Por su apariencia, se pudo haber dicho que regresaba de un largo viaje, sin dinero, comida, ni esperanzas; pero en realidad recién lo estaba emprendiendo, era esa la idea, irse sin nada y demostrarse que podía sola, sola con la ayuda de su maleta y algunas rupias.
El destino de su viaje ni siquiera había sido planeado, había salido luego de haberse cansado de ser un objeto para él, y lo había demostrado con grandes pruebas, una de ellas: que la haya dejado ir sin más, parecía –de hecho- satisfecho con la reacción de su ahora ex novia y ella pudo notarlo desde que empezó a abrir su mente para él, sin encontrar respuesta o siquiera reflexión.
- ¿Cuanto por esta baratija?
Se pudo notar cómo los ojos del dueño de la casa de empeño se abrieron chorreantes de codicia, el anillo que le mostraba era enorme, tanto, que lo deseó más para quedárselo que para el negocio
- Chiquilla, no tengo tiempo para idioteces ¿Cuanto quieres?
- ¿Estaría bien cinco mil? –dijo con voz apagada-
Salió con el dinero en la mano, más liberada, no del peso que supone tener ese anillo de compromiso en la mano, sino del peso que cargaba en su alma por este inducirla a mirar atrás, a mirar hacia donde él estaba.
Realmente se estaba quedando sola, realmente había abandonado sus sueños, los había abandonado a mitad de camino, no hubo día soleado para ella ,desde entonces; todo era cuesta arriba, pero todo era real.
Sentía que realmente estaba viva, la gente la miraba distinto de cuando llegó de esa ciudad en donde dejó metas, pensamiento y parte de su alma. No había perdido ni la mitad de lo que ganó en consecuencia de ello: verse valorada, renovada, fresca, y hasta bella. Atributos que no te los da la naturaleza, sino uno mismo, lo tenía todo sin tener nada más que un apartamento, un empleo de ayudante de cocinero, y cinco mil dólares en su cuenta: dinero que nunca tocó porque pudo sola desde el momento en el que salió de su infierno personal y decidió abrirse para los demás.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Historia "verídica"

Resultó que entre dos vidas, entre dos pasos y entre dos tiempos, se solicitó –aunque con poca intensión- la verdad.


La verdad huyó, pues de pequeña, de 4 años de edad, se miró al espejo y se dio cuenta de que era horrible, atroz y sabía que heriría hasta la más recia susceptibilidad. Siempre vivió alejada, entre los árboles montañeses, se lavaba de espaldas para no ver su reflejo en el lago que hizo suyo, pues cada vez que se miraba no podía parar de llorar –y de paso vomitar-.

Pues bien, así vivió verdad, llorando y maldiciendo al cielo y a la tierra por su fealdad, a sus padres por dejarla viva y a los demás por no asesinarla. No, no hubo –ni habrá- un hasta… ella sigue allí y sabe que nadie puede “curarla” nadie puede retroceder el tiempo para hacerla más bella, y ningún intento de embellecerla servirá –ella lo sabe-.

Verdad no se perdona haber nacido fea y peripatética, no se perdona haber nacido sana e inmortal. Por que las verdades, a diferencia de las mentiras, no caducan.

Verdad no se puede aceptar, pues ha visto a muchas de su especie que son –aunque secretas- bellas y admiradas; así que nadie podrá aceptar a verdad.

Verdad, la verdad, quisiera ser mentira solo para morirse…

Hoy, lástima que hoy, la encontré llorando su condición y aunque no pude verla a la cara por mucho tiempo porque, debo decir, es fatalmente horrible. Logré decirle que uno es lo que es y que cumple un rol en dondequiera que se encuentre, también le dije que se aleje, pero que me podía llamar si tenía alguna duda. –Como lo hago con muchas personas, sin ser psicólogo-.

No almorcé ni cené ese día y hasta hoy no puedo quitarme su rostro de la cabeza, espero que me haya hecho caso, porque soy como los demás: quiero a las verdades feas lejos de mí.



La diferencia es que yo sí les podría atender una llamadita dominical.

jueves, 1 de julio de 2010

Creciendo... un poco más

Hay ocasiones en las que 5 minutos de tu vida se transforman en toda tu vida, hay momentos en los que uno se transforma en niño y vuelve a ser adulto tan fugazmente como la misma muerte.


Se sentó al lado de la ventana, dice él que es porque le gusta saber a donde va, digo yo que es para no tener que mirar a la cara a aquellos seres que odia tanto. Se perdió en el libro que tenía desde hace 3 años y conservaba aún sus hojas inmaculadas, parece que creyó que iba siendo hora de leerlo; afuera autos, buses, peatones, los mismos drogadictos que limpian lunas por una moneda y los mismos hombres de saco y corbata tomando su break de la oficina.

“Señores pasajeros…” –dijo una mujer-. Se sintió molesto de buenas a primeras y no solo porque pensase que los dramas de otros son eso “de otros” y no tienen nada que ver con él –y hasta cierto punto concuerdo con él- trató de concentrase en su libro sin éxito. “…y esperamos que este coro sea de su agrado: si tuviera fe como un granito…”. Al escuchar sonrió por dentro, solo por dentro, pues una lágrima recorrió toda su mejilla hasta el mentón, se desconoció después de mucho tiempo, no se podía mover, miraba su libro sin leerlo mientras otra lágrima acompañaba a la primera… “este es el Cristo que yo predico…” –continuaban-.

Debe ser muy triste ese libro que lleva ahí, joven. (Era un libro de historia de la filosofía). Solo levantó la mirada y dijo: “no, no es triste solo que yo soy débil”. La anciana partió el chocolate que llevaba y se lo dio con una sonrisa maternal “¿y quién no lo es?”. Exacto, quiero ser ese que no lo es –fueron sus últimas palabras-.

Jóvenes, siempre se presionan demasiado, espero que lo entiendas alguna vez...

Hasta que dijo esa última frase, él no dejó de llorar, quizá porque eran las palabras que siempre buscó que un extraño le diga, y al final, fue salvado por una extraña a la que no le importó que sus desdichas sean solo suyas, aún así él la seguía odiando por el solo hecho de respirar.

Y a la vez… se sentía muy agradecido...

Soledad (2/2)

Naturalmente, al tratar de saber de él, nadie supo nada. Pero solo en este caso era porque de veras lo desconocían. Jamás pensé encontrar a alguien con el suficiente odio hacia los demás, hacia la humanidad como para compararlo conmigo -al menos yo sí me codeaba con esta peste-. Por lo que percibí, Mateo era un tipo muy temeroso: "los padres" -dijo un guardia- "este cretino, les dio mucho valor a sus padres".


Valor... exacto.

Ya había utilizado todas y cada una de las evidencias que se encontraron: la huella no coincidía con la de ningún repartidor; no habían huellas en las bolsas excepto las de la víctima, y ningún objeto valioso había sido extraído, tampoco tenía nada con que inculpar a sus parientes -ya ninguno vivía en este país-.

Era el crimen perfecto, pero tal cosa solo se ve en las películas.

El ángulo de las balas me daba el indicio de que le dispararon a quemarropa, él vio a su asesino, no le dispararon desde una distancia considerable, dos balas en el vientre y uno en la cabeza...
Por simple curiosidad, revisé sus movimientos financieros de la última semana, debía entender más a la víctima para poder entender más a su asesino... "MALDITO SEAS HEBRIOLA"

La huella era suya, pero no lo era, era más pequeña la huella del piso. La compra de zapatos de la misma talla y marca un día antes lo habían delatado.

Mateo, lo había planeado, no le importó el dolor de seguir disparando con el brazo estirado en dirección a sus órganos vitales y tuvo hasta la frialdad de atinar un disparo en medio de su frente para darse fin...

Ahora es cuando comienzo a entenderlo, la soledad nos puede transformar en la persona que más odiamos:

Él solamente buscaba la atención de los demás, la atención que ya no pudo tener cuando más la necesitaba, seguía siendo el adolescente huérfano quien heredó una ostentosa fortuna, atención que yo le di sin querer hacerlo... puedes sonreír aunque sea un momento desde aquel lago de fuego en el que te encuentras en estos momentos maldito suicida... por favor guárdame un sitio a tu costado, quiero ver como agonizas una y otra vez por toda la eternidad... guárdame ese lugar que en este momento voy para allá.

lunes, 14 de junio de 2010

Soledad… (1era parte)

Existe entre toda la metrópoli, rodeada de rezagos de rieles y viejos árboles –cuya historia sería tan digna de contar como la de algún libertador- una calle tildada de tenebrosa y egoísta, era esta de un único bloque, de una sola acera, y de una sola puerta que volvía irregular la pared de esta calle. La residencia de los Hebriola que fue heredada desde tiempos virreinales y que ahora le pertenecía al último Hebriola: Mateo.
Hijo único, preso de el ebrio recuerdo de la muerte de sus padres cuando solo tenía 17 años, la burocracia lo salvó de que todos sus bienes quedaran a cargo de alguno de los buitres de sus familiares cercanos que codiciaban su fortuna, ya que cumplió 18 dos meses después de su pérdida; las armas que tuvo que usar para sobrevivir en adelante fueron la arrogancia y el ímpetu que caracterizaban a un buen Hebriola. 
Los años transcurrieron así, y Mateo “El último Hebriola” se dedicó a no hacer nada, embriagarse, romperse los nudillos golpeando la pared y maldecir al universo entero por la desdicha de haber quedado huérfano, pero sobre todo de haberse quedado solo en el mundo.
Raras veces se le veía deambulando por la ciudad, y los únicos accesos a la “realidad” eran los  repartidores de la comida que ordenaba y de las tiendas de productos a quienes miraba ariscamente. Su charla: “gracias, cóbrate” –con voz raspada y enfadada.
Esa era la vida de Mateo Hebriola. Sí, era.
Hoy, investigo las causas de su muerte, me pregunto quién querría fuera de este mundo a este infeliz ¿Por qué sería?¿Codicia de sus familiares, algún repartidor que no recibió propina, tenía alguna relación sentimental? Puedo hacerme miles de preguntas, pero no puedo responder casi nada. Solo esto: Mateo Hebriola Regín fue asesinado, fue encontrado en posición de cúbito dorsal, totalmente vestido, presenta signos de forcejeo, la puerta no fue forzada y hay huellas de zapatos talla 42, así como bolsas de compras y 3 proyectiles de pistola en el cuerpo de la víctima.

sábado, 22 de mayo de 2010

El ausente

Existió en un momento, o tal vez en la mente de un pobre diablo frente a la tele, un rezago de lo que alguna vez fue una expresión de cariño: el beso de amor consumado luego de despreciar al mundo y su propia vida tras regresar de rodillas a su querida.
Existió bajo un catre sucio y viejo, la pena despierta aún, que amenaza con subir e ir ahogando esperanzas y sueños, que desparrama y azuza querellas, que no siente lástima de destrozar un rostro y un corazón al pisotear al idiota de turno.
Quizá entre estas dos existencias una más, melancólica y tierna, espesa y vibrante, fraguaba con ojos de desperdicio los males y bienes que a este par les devenían. Quizá el no existir aún para estas pobres criaturas lo hacía sentirse muy pero muy contristado, quería ser alguien, le importaba un pito si estos dos lo reconocían o  lo hacía algún maldito y podrido dipsómano.
Contentó el primero al tercero y lo encontró echado entre las heces de una pérfida nación ensañada en salir adelante a cambio de traer más podredumbre externa a su seno. Marchitó el ente segundo al primero con sandeces propias de escuela primaria y acabó por hacerlo bullir de rabia, cólera y tristeza (la primera por la forma, la segunda por el fin y la tercera por consecuencia de las dos anteriores).
La historia no murió, el tercero mató al segundo agente y el primero lloró rencoroso y se suicidó pensando que el fin de toda acción y decisión era la infelicidad (infeliz él por pensar así, bien muerto está) que el fin supremo de ser era en realidad no ser y pensar serlo sin ser realmente un ser y que para cada imbécil con medio dedo de frente existía algún pretexto ambiguo y poco decoroso para no tener que afrontar la realidad: que era un imbécil podrido y perdedor cojudo con medio dedo de frente.
El tercero, asesino directo del segundo viviente e indirecto del primero, rió de puro malvado pues su propósito había alcanzado el hacer infeliz por infeliz y el de matar por considerarse muerto, rió y rió hasta desmayarse, al día siguiente continuó riendo hasta encontrar un par más… ese que muy probablemente prolongaría su risa un par de días más.

martes, 18 de mayo de 2010

Addio

Las dimensiones de tal coincidencia eran descomunales, la sincronización y coordinación de los actos seguidos encajaban de una manera que a cualquiera, más que sorprenderlo, pondría los pelos de punta del miedo. Se abría la temporada de verano y, como es conocido, nadie tenía obligaciones por terminar, el esperado descanso había llegado más rápido de lo que cualquiera había pensado.
Llegué con un grupo de conocidos -de esos con quienes conversas, pero no admites tus flaquezas- y nos quedamos en uno de los muebles de ese club, pedimos varias botellas de cerveza para así emprender la noche.
Tras pasar un par de horas pude distinguir entre la gente a cierta  muchacha que a primera mano me pareció una desconocida más que bailaba desenfrenadamente como cualquier idiota que necesita un “tiro” o una pastilla de “emoción”. Al revisar nuevamente, pude darme cuenta que definitivamente había tenido entre mis brazos esas caderas hace poco, al mismo tiempo en el que tenía un flashback. ¿Qué debía hacer? ¿saludar? ¿estaría bien? resolví por continuar bebiendo shots de tequila y “X” whiskys  hasta olvidarme mi propio nombre o hasta que me echen del lugar por haber encontrado pleito con algún drogado de por ahí.
Plan fallido, supongo que el ligero estado de ebriedad en el que se encontraba hizo que olvidase lo que nos habíamos dicho la última vez que nos vimos y se acercó: “bailas?” –me dijo- y al instante obtuvo mi negativa “vaya idiota” –pensé por dentro-, ella no retrocedió un centímetro.
Volteó y dijo que no estaba sola, levantó la mano hacia un grupo no tan reducido y en seguida teníamos al dichoso grupo encima -y yo a ella al lado-. Era sábado de amigos, tragos y sexo con alguna desconocida; no de echarme a recordar las niñerías de mi ex. Mi semblante decayó a propósito, quería que TODOS se enteraran de mi incomodidad; segundo plan fallido de la noche, muy por el contrario ambos bandos comenzaron a fraternizar. Comencé a sentir los efectos del alcohol y mi forzado ceño fruncido empezó a soltarse, los monosílabos que utilizaba para contestarle se iban convirtiendo en frases menos concisas pero más fluidas, las horas iban a velocidad fórmula 1, una pareja salía a bailar, cigarrillos, risas, luces, humo. Y ahí me encontraba yo, cara a cara con la chica que juré nunca más tocar, tocándola; a quien juré nunca más besar, besándola.
Estuve con ella el resto de la noche hasta que el sol se asomó, me levanté solo pero estaba en su habitación (lo supe porque tenía muchos delfines en este), ni siquiera recuerdo cómo es que llegamos ahí, solamente tengo en mi memoria gemidos, “te extrañes” y “te quieros”. Durante el tiempo que estuvimos juntos nunca nos habíamos visto de esta forma, (no, no lo habíamos hecho antes) solían preguntarme cómo es que lo resistía, ya que no estuvimos poco tiempo, yo solo atinaba a reírme (supongo que el amor todo lo espera realmente).
Creo no tener que mencionar que no la busqué nunca más, esa mañana las únicas palabras que cruzamos fueron “adiós, cuídate”, hoy relato todo esto pues creo que después de todo sí llegue a tener sexo con una desconocida, hace ya un año desde este suceso. Ella, está ahora en Italia y carga un hijo de 3 meses cuyo padre es desconocido… lo acabo de saber.

sábado, 17 de abril de 2010

Sueño de rojos (3/3)

 El Dr. Remo hizo un gesto pensativo, tenía que aceptar no había nada raro ni comprometedor.
-Está bien, pero con unas condiciones… sean mis invitados esta noche y… déjenme ver qué hay en la caja, soy muy curioso –sonrió-.
-Claro que sí, jaja… veo que aún no pierdes el espíritu de investigación…
Pusieron la caja en medio de la mesa, la sonrisa de satisfacción de Remo era enorme, pero para su sorpresa…
-¿Chocolates? –dijo con voz de decepción-. ¿Por qué rayos tendría chocolates alguien de la resistencia?
La incertidumbre inundó la habitación, pero también a Roy que espiaba atentamente.
-Bueno caballeros, esta es una dulce herencia. –bromeó Sigty-. Sírvanse.
-Roy, hace rato que estás ahí, acompáñanos y dile a Jael que venga. –dijo el Dr. Remo tratándole de hacerle saber que sabía de su presencia.-
Roy se paró de inmediato y fue por Jael, pero al buscarla en su alcoba notó que no estaba, no quiso preocupar al Dr. así que fue a buscarla. “Le dije que se vaya, tal vez fue a la plaza” -se dijo-.
Salió de la hacienda hacia lo que era el “reino” de su suegro. Ahí habitaba mucha gente que trabajaba para el Dr. Remo. Iba rápido y preguntaba si alguien la había visto obteniendo siempre la negativa, como respuesta.
-Niño, ¿viste por acá a la hija del hacendado?
-Lo siento, no he visto a nadie… solo a esos hombres generosos, ¡mira lo que me dieron!.
La cara de Roy pareció quebrarse… ¿chocolates? ¿hombres?. La cara del niño empezó a encenderse, las llamas rostizaron sus ojos, tenía el aspecto de un espectro recién salido del averno, solo gritaba mientras las llamas lo consumían desde dentro.
Mientras que a su alrededor la escena era repetida, mujeres y viejos gritaban su agonía y desesperación al no poder calmar el desgarro interno.
Jael! ¿dónde estaba? Solo rogaba al cielo que no haya aceptado esos agentes de combustión interna.
-El Dr. Remo debe estar muerto en este momento. –dijo en voz alta-.
-¿El Dr. Remo? no creo que sea tan estúpido como para probar sus propios chocolates. –dijo una voz detrás de él-.
-¿Jael? te estaba buscando, ¿por qué dices eso, y desde cuando te refieres a tu padre como “el Dr Remo?
Jael se soltó y miro inquisitivamente a su prometido.
-Jael no existe, o al menos ya no como tal… a decir verdad tú nunca conociste a la verdadera. Ahora vámonos de aquí, esto va a ser un infierno, si es que aún no crees que lo sea.
Corrieron hasta llegar a la plaza, Roy seguía tan confundido como en el momento en el que vio al niño quemarse, pero aun así confiaba en Jael –O como quiera que se llamara-.Toda la guardia del Dr. Remo estaba ahí, todo estaba planeado, el Dr. Remo se había dado cuenta de la impostora, pero no solo eso, sino, también de que esta había convencido a todos los habitantes para levantarse, ya que el Dr. Remo era el inventor y quien propuso “Seguridad 100”. Aquel montaje de la visita de sus amigos, la preocupación por su “hija” y el hombre muerto. La asesinarían junto con el pueblo y acusarían a la resistencia.
  -Vámonos! -gritó mientras huían de los disparos de toda la guardia-.
Cuando estuvieron a salvo y lejos de la hacienda ella explicó:
-Soy Renee, encubierta de la resistencia, y desde ahora tú también. Lo nuestro no fue previsto pero te amo…  ¿Un chocolate? –sonrió-.

jueves, 15 de abril de 2010

Sueño de rojos (2/3)

-Escóndete lejos de aquí!! –gritó Roy. Aunque Jael, no entendió del todo el porqué de la desesperación de Roy, obedeció. Sabía que no era en vano ese comportamiento en él.
-¡AMBOS, LARGO DE AQUÍ! -se oyó una voz desde el fondo de la habitación- no les compete a ninguno de los 2. Y mientras los dos iban hacia donde el Dr. Remo este cogió del brazo a Roy dijo:
-Atento, no dejes que nada malo le pase a Jael.
La cara de Roy se llenó de confusión, era tal vez que había llegado la resistencia hasta allí, y de ser así… ¿por qué lo harían? Sin embargo todas esas preguntas se desvanecieron al ver el rostro de su prometida, y al recordar que su seguridad dependía ahora de él.
Los autos llegaron y el Dr. Remo se puso frente a ellos, con una expresión seria y brazos cruzados -donde escondía el arma-. Salieron 4 hombres al mismo tiempo de estos.
-Buenas noches, caballeros… parece que se han perdido o equivocado de camino.
- ¿En este lugar vive el carnicero llamado Remo? –dijo el más viejo de ellos-. Obtuvo un gesto con las cejas como respuesta.
-Entonces supongo que recordará a Sigty, a quien le debe algunas cosas.
-No conozco a ese idiota, largo de mi propiedad. –Hubo un gran silencio-. -Jajaja, hermano, ¿Qué te trae por acá?.
El Dr. Remo mostró su hospitalidad y se sentó en el salón junto con su viejo amigo, e invitados, a beber.
Mientras tanto Roy veía de lejos esta escena, aunque el Dr. Remo estaba feliz y el ambiente se había despejado, Roy no dejaba de creer que todo tenía un matiz extraño y algo sombrío…
-Cierto, la verdad es que vengo porque me debes un favor y vengo a cobrártelo. Espero no molestarte. –dijo Sigty-.
-De ninguna manera, dime lo que es.
Sigty  hizo una seña a uno de sus acompañantes con la cabeza y este se paró de inmediato y fue hacia el estacionamiento. Regresó rápidamente con una gran bolsa negra sobre hombros y la desparramó en el suelo, la abrió y sacó el cuerpo de un hombre.
Roy se sorprendió al ver que la cara de su futuro suegro no cambió, ni se inmutó. Supuso luego que siendo él Médico de profesión y vocación, no tenía razón  para extrañarse.
-Qué quieres que haga con este pobre diablo. –dijo entre seriedad y burla, Remo.
-Nada, solamente ocultarlo aquí.
-¿Y cómo es que ha fallecido este? –dijo Remo mientras se llevaba su vaso a la boca.
-En realidad, lo encontramos. Tal parece que es de la resistencia, estaba moribundo pidiendo ayuda por el camino, llevaba esta caja con él, aún no la hemos abierto pues tratamos de salvarlo…

martes, 13 de abril de 2010

Sueño de rojos (1/3)

Conducía a más velocidad de lo que la ley le permitía, y pese a siempre tratar de cumplirla, esta vez no le importaba, sabía que algo extraño sucedía.
Cuando llegó encontró unas pocas luces encendidas en la mansión del Dr. Remo, su suegro. Tenía un gusto extraño pero a la vez se veía elegante la combinación de toque Anglo-japonesa que tenía cada casa, la plaza y por supuesto su “palacio” en sí. Era alejado y daba la impresión de que los tiempos feudales aún no se habían terminado siendo el siglo XXI.
Dejó el auto encendido y bajó sin sorprenderse por el reinado del silencio. “Sin guardias en la entrada” se dijo. Mientras daba los primeros pasos por las escaleras que daban de la cochera hacia la casa, escuchó la voz del Dr. Remo junto con la de Jael, su prometida.
-… espérame aquí, no estamos solos. -Es lo que alcanzó a escuchar.-
La cara del viejo, estaba algo palidecida y mostraba un semblante de perro protector cuando salió con el arma apuntando hacia la cabeza de Roy.
-Demonios, hubieras avisado muchacho. –dijo mientras bajaba el arma y apuntaba a modo de broma hacía su entrepierna.-
-Lo siento, doctor pero escuché en la radio que la revolución se estaba extendiendo hacía aquí y me preocupé por Jael.-
En efecto, se había salido de control la pequeña milicia que conformaban aquellos que estaban en desacuerdo con el proyecto “Seguridad 100” que disminuiría los crímenes a un 0.5% y la privacidad a un 0%, creían que era otra treta militar o del gobierno para eliminar a sus enemigos políticos.
-Todo está bien por el momento, los guardias están elaborando el plan de defensa, no tenemos porque preocuparnos. –dijo mientras se arreglaba las gafas.
- ¿ Y Jael? oí su voz mientras subía…
- No te preocupes. ¡¡Jael!! –gritó con voz de mando- Tienes visita.
Miró a Roy y dijo: gracias por estar aquí muchacho, nos serás de gran ayuda. –Y se marchó-.
Roy subió, pues se había quedado entre las escaleras y la entrada trasera (que daba al estacionamiento). Se notaba la tribulación en el rostro de su  novia, lo hizo sentirse triste. Pero eso ya no importaba, estaban juntos… se sentía poderoso, hasta para detener a todos los coches que iluminaban el camino rumbo a la mansión…

miércoles, 7 de abril de 2010

Hemisferios

Vaticinó con una seguridad que a cualquiera atemorizaría: “el próximo mes no estarás aquí”.
Él, hizo evidente su incomodidad ante tal acusación: “Yo estaré contigo para siempre, mi amor”.
Pasó una mano sobre su cabello y mostró sus grandes ojos pardos empantanados “No, yo lo sé, pero eso ahora no me importa”.
Esa imagen no la pudo borrar del todo, y se hizo más y más constante en sus recuerdos desde que había decidido dejarla. Era demasiado para un muchacho de preparatoria lidiar con sus problemas típicos adolescentes y también con las crisis existenciales de la mujer que amaba, quizá el amor no le bastó o quizá ese “amor” no era más que una rebeldía más contra su madre. Recuerdo haber estado en la misma reunión que ambos, mientras se daban el uno al otro las miradas más dulces e inocentes. En mi opinión, podría decirse que el ambiente se llenaba de corazoncitos bobos y estrellitas cuando ambos llegaban.
Sí, me hastiaba, no es mi estilo pero podía ver a un hermano ser feliz por primera vez en todo el tiempo que lo conocí, pues, era el trillado tipo que odiaba al mundo, su existencia y la de los demás, todo eso cambió el día en que se la presenté –sí, soy culpable lo sé-. Ella con su aparente satisfacción con todo lo que hacía, el brío de una legión de soldados y la belleza de mil tardes de otoño –noté- logró encandilarlo y al final conquistarlo. Por primera vez, puse mi felicidad en razón a la de otro y, debo admitir, no me arrepiento.
Solo me queda una duda, y es ¿Cómo pudo ella saberlo? ¿Experiencias anteriores? o es que sentía que todos la abandonaban en un momento u otro. Ya ni siquiera tengo la oportunidad de preguntárselo, al salir de su vida salió de la de todos los que lo conocimos, dijo ella que quería rezagar todo y empezar de nuevo… y yo me pregunto ¿Le volverá a suceder?
Tal vez huir no sea la respuesta.